Adiós, Jueves, adiós

Comencé a comprar El Jueves desde su inicio allá por 1976, creo recordar. Y no solamente la compraba, sino que también la encuadernaba y conservaba. ¡Cuánto tiempo y dinero invertido, sí señor!

Y cuántas risas, con tanto ingenio, por parte de Ivá, Óscar, Perich, Gin, y tantos más. Era una revista de izquierdas, claro, como yo, y tenía el sesgo inevitable, pero era una revista de humor, y le disparaba a todo lo que se movía.

Con el tiempo fueron desapareciendo aquellos grandes del humor. Ley de vida. Y llegaron otros, pero que ya no eran ni dibujantes (aunque dibujan) ni humoristas (aunque a veces -sólo a veces- tengan alguna chispa), eran y son activistas.

El Jueves, la revista que salía los viernes, se volvió un aparato de propaganda progre infecta. Un pozo séptico separatista y antiespañol. Cada vez me desagradaba más, de modo que terminé por no comprarla.

Luego ya cuando por azar, sin comprarla, caía alguna en mis manos, me provocaba arcadas.

Hoy he tenido que hacer sitio a otros libros y revistas, y me ha parecido que lo mejor era desprenderme de todos aquellos tomos encuadernados con tanta paciencia y cariño. No he sentido pena ni remordimiento.

El Jueves, al vertedero

Podría haberlos vendido por peso, es mucho papel el que hay ahí, pero ni eso me apetecía. Lo he cargado todo en el maletero del coche y y han ido camino del vertedero. Es su lugar más adecuado, desde mi punto de vista.

Adiós, Jueves, adiós. Hasta nunca.

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