El wokismo no descansa

Esto de los wokes no hay quien tenga respiro con ellos. Cuando no se les ocurre una gilipollez se les viene otra a la cabeza.

Ahora han decidido que los niños no jueguen, o jueguen menos, al fútbol, por aquello del heteroleches, la paridad, el machismo, la resiliencia, el sostenimiento, el cambio climático y su lista de cosas.

Estoy deseando que llegue el meteorito, de verdad.

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