Fin del estado de alarma

Fin del Estado de Alarma

Ha llegado el fin del estado de alarma y han empezado a verse algunas personas por algunos sitios en estado alarmante.

La inquisición globalista

La Inquisición religiosa, por si alguien no lo sabe (¡qué cosas tengo!) era un tribunal eclesiástico dedicado a la supresión de la herejía que inquiría y castigaba los delitos contra la fe.

Sobre la Inquisición, especialmente la española, hay una leyenda más negra que el carbón, pese a ser la que menos personas ejecutó y ser una de las que más tarde se constituyeron. Pero no es ese el tema de esta entrada del blog, sino de la Moderna Inquisición.

La Inquisición Globalista
Recortar, tachar, suprimir… la moderna Doctrina de la Cancelación ha empezado.

La Inquisición antigua, mejor o peor, era un tribunal y tenía unos criterios, buenos o malos, emitían sentencias, justas o injustas. Ahora ya no hay tal, sólo unas personas anónimas que, sin criterio claro, y ante el que no se puede apelar, suprime opiniones, cierra cuentas, cancela programas, condena a agentes sociales y hace lo que le sale de los cataplines.

Y siempre siguiendo los intereses de sus poderosos señores. Que nunca dan la cara, pero que se sabe quienes son y qué pretenden.

Entre un conde y un marqués

Paseaba una noche el marqués entre geranios y azaleas del jardín de su casoplón, no por espíritu romántico, sino por revisar el trabajo del jardinero. Como aquel tiñalpa proletario no hiciese bien las cosas, lo pondría de patitas en la calle.

De repente, de entre caléndulas y camelias, apareció un elegante personaje, con capa y todo.

El dibujo del vampiro es una imitación de mi admirado Raf.-
Diálogo entre un conde y un marqués
  • ¡Ostras! ¿quién eres tú?
  • Tranquilo, marqués, soy noble, como tú… ¡soy el conde Drácula!
  • ¿Y cómo te han dejado pasar los cincuenta picoletos que me protegen?
  • ¡Hombre! No he llegado con mi forma humana, claro. A los murciélagos y vampiros no nos detienen. Todavía.
  • ¿Y qué quieres? ¡No vendrás a cantarme por Manolo Escobar! ¡Que te pongo una denuncia que te baldo!
  • No, marqués, no. Vengo a buscar trabajo, que ando un poco canino últimamente.
  • Pues yo pago poco y mal, además el servicio lo tengo cubierto. Si quieres te puedo poner en la lista de espera de las paguitas…
  • No me has entendido. Yo quiero que me incluyas en las listas de tu candidatura próxima. A ver si puedo entrar a trincar.
  • No sé yo si tu perfil encaja bien con nosotros. Se te ve muy antiguo y fino.
  • Mira, si es por el aspecto me puedo poner vaqueros y dejarme rastas, pero yo me prefiero a mis habilidades. En tus listas hay o ha habido pederastas, explotadores sexuales, traficantes de drogas, asesinos, terroristas, agresores, injuriadores, calumniadores, malversadores, corruptos, defraudadores a la seguridad social,… en fin, casi de todo. Pero, que yo sepa, vampiros no tenéis.
  • Te equivocas, conde, te equivocas. Si de algo tenemos de sobra es quien viva chupando la sangre a los demás.

Al conde se les transfiguró la cara en un rictus de rabia, se convirtió en murciélago y salió volando por encima del muro.

El marqués sacó el móvil y dijo “Voy a llamar al ministro para que me instale también una red antivampiros”…

Mascarillas en la playa

Nuestro queridísimo gobierno ha dictaminado ahora una nueva ley por la que estamos obligados a llevar mascarilla aunque estemos en un lugar apartado y en soledad, ya sea en medio del desierto o en la cima del Everest.

Si fuese por cuestiones de salud o prevención esto sería inútil y absurdo, pero se trata de adiestramiento y obediencia, igual que hacen (o hacían) los domadores en los circos.

Hay que decirle a los bichejos quién es el amo y acostumbrarlos a obedecer. Un collar, un bozal, una mascarilla… todo eso ayuda.

El caso es que las mascarillas ya son obligatorias en las playas. Y como sigue estando autorizado el topless y el nudismo, nos podemos encontrar cosas tan estrambóticas como esta.

¿Qué me pasa, doctor?

Consultas no presenciales

Consultas no presenciales.

Ni diga “Aaaah”, ni “treinta y tres”, ni saque la lengua, ni tosa… nada de nada. Eso son cosas de la antigua normalidad.

En la nueva normalidad te diagnostican por teléfono, correo electrónico o whatsapp. A mi médico no lo conozco, el anterior se jubiló y del nuevo sólo tengo referencias por las “consultas no presenciales”, forma eufemística de decir “no te toco ni con un palo”.

¿Llegará algún día en que pueda, a lo Barbra Streisand, decirle en persona: “¿Qué me pasa doctor?

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Pedro Gotera y Pablilio

¿Quién dijo que el rey de la chapuza y su ayudante no son previsores?

Tiempo de rojos

Tiempo de rojos, hambre y piojos

Hay cosas que van y vienen, estuvieron de moda, pasaron y luego vuelven, como las modas, las costumbres… y también los refranes.

“Tiempo de rojos, hambre y piojos”. Yo se lo oía decir a mis padres, recordando tiempos de la guerra, ya que ellos estaban en la zona gobernada por la república. Nunca creí que volviese a ponerse de moda pero, mira, sí.

Volvió a gobernar el Frente Popular y volvieron las colas del hambre.

Fallos de memoria

Los progres, siempre al quite.
Menos mal que siempre están ellos

La memoria colectiva, siempre superior a la propia ¿no?

Vacunas dudosas

Cobayas gratuitas y sin tener que pagar indemnizaciones. El negocio del siglo no, de la historia.

Perroflautas felices

El perroflautismo era un movimiento social. Pero se convirtió en una secta destructiva.