Sin riesgo de extinción

Hay animales, pobrecitos, algunos de ellos carroñeros, que están en riesgo de extinción. Pero hay otros, dentro de esa misma categoría, la de la carroña, que no. Porque tienen cientos, miles, millones de protectores, que cada cuatro años renuevan su compromiso de protección y van y depositan ese compromiso en una urna.

Y a pesar de que la carroña aumente cada día, las presas sean abundosas, se llenen el buche (y los bolsillos) hasta decir basta, esos protectores se reafirman y dicen que sí, que están dispuestos a seguir dándoles su propia sangre para que se alimenten de ella.

No sufran por los buitres. Hay quienes los cuidan y los miman.

El wokismo no descansa

Esto de los wokes no hay quien tenga respiro con ellos. Cuando no se les ocurre una gilipollez se les viene otra a la cabeza.

Ahora han decidido que los niños no jueguen, o jueguen menos, al fútbol, por aquello del heteroleches, la paridad, el machismo, la resiliencia, el sostenimiento, el cambio climático y su lista de cosas.

Estoy deseando que llegue el meteorito, de verdad.

Comegambas

Al campo y a la mar españolas les están dando bien por saco entre la UE, Marruecos, Mercosur, etc. pero los supuestos defensores de los trabajadores no dicen ni mu. Se están reservando para cuando gobierne la derecha, si es que gobierna alguna vez. Mientras tanto, están limpiándose los dedos con toallitas húmedas tras chupar cabezas de gambas, cigalas y bogavantes.

Feliz lo que sea

Hace tiempo que no hago ninguna entrada en este blog, pero he tenido mis buenas razones (para mí), ya que en este tiempo he editado dos libros.

Puedo prometer y prometo que el año que viene seré más trabajador y haré más cosas. De momento, quiero felicitar la Navidad a los creyentes y mandar a los ateos… a por churros con chocolate, que con el frío están muy ricos.