Hay ya mucha gente esperanzada en que el se marche del poder, asfixiado por la corrupción que apesta a todo el país.
Pero gran parte de esa gente también tiene la esperanza de que sea el PP quien se alterne en el poder. Pobres. Ya no recuerdan cuando Rajoy sacó mayoría absoluta y no cambió NADA de lo que había hecho Zapatero. ¡Incluso aumentó los impuestos!
Si ahora confían en Feijoooooooo para cambiar algo, lo tienen claro. Ese partido al que ya llaman El Psoe Azul. Porque solo cambia el color. Lo demás es todo igual.
Hace muchas noches, en pleno Noviembre y con un frío que pelaba al tiempo que anunciaba la llegada del “pelacañas”, mientras paseaba a mi perro para hacer su último pipí del día, oí cantar a un grillo. Efectivamente, un grillo, como Pepito. Estaba el tío ahí, dale que dale, con un par. Es decir, con un par de patitas traseras frotándolas contra un par de alitas delanteras.
Pensé que, o había encontrado el tomate de su vida, o era un despistado que no sabía el tiempo en que vivimos. Y es que la naturaleza es muy distraída.
La distraída de siempre
La hoja distraída
Tuve la confirmación de ello cuando me encontré a una hoja, pendiente de un árbol en el aparcamiento que hay frente a mi casa. Allí estaba ella, como el grillo, viviendo una primavera próxima. Verde y sin caerse, en contra de lo que mandan los cánones otoñales.
Creo que pronto legislará este gobierno, tan amante del orden y las buenas costumbres, prohibiendo estos actos de rebeldía y saldrá una ley que impida a los grillos cantar y a la hojas verdear en unos meses determinados del año.