
Hartos del arco iris

Para reír o llorar, depende



Dicen que la segunda ola de la pandemia puede ser en Julio.
El gobierno se empeña en no poner controles en los aeropuertos, al tiempo que amenaza un nuevo confinamiento.
Los abuelos han empezado a fugarse de las residencias, aprovechando un descuido del vicepresidente.

Como el ave solitaria
Yo nací para cantar,
Es para mi la aventura
Como una fruta madura
Que me gusta saborear.
Hace tiempo solté amarras
Con el mundo familiar.
Me fui volviendo cigarra
Por culpa de una guitarra
Y amor a la libertad.
Me gusta ir volando bajo
Para cantarle a destajo
Al viento, al cielo y al mar.
De noche echarme en la huella
Para contar las estrellas
Y ver el alba llegar
Como el ave solitaria
Yo nací para cantar.
A veces soy como un paria
A solas tengo que andar
Ah, lo que vale un amigo
Cuando te ofrece el abrigo
Cuando comparte su pan
Casi siempre es solidaria
El alma con la amistad
Porque es ella quien valora
Lo que cuesta cada hora
De constante soledad.
Me gusta ir volando bajo
Para cantarle a destajo
Al viento, al cielo y al mar.
De noche echarme en la huella
Para contar las estrellas
Y ver el alba llegar
Como el ave solitaria
Yo nací para cantar.
Sé muy bien que es necesaria
La rama donde anidar.
Mi canto en un atropello
Se enredó en unos cabellos
Y no lo quise soltar.
Hasta el ave solitaria
También se deja atrapar.
En la cárcel de unos ojos
El amor echó cerrojos
Y fuimos dos a cantar.
Me gusta ir volando bajo
Para cantarle a destajo
Al viento, al cielo y al mar.
De noche echarme en la huella
Para contar las estrellas
Y ver el alba llegar
Como el ave solitaria
Yo nací para cantar.
¡Vaya valla que saltó el caballo bayo allá por Valladolid!
Recuerdo los dictados de mi maestro, Don Maximiliano; esa frase formaba parte de ellos.

Y paseando a mis perros me encontré las bayas. Lo pensé inmediatamente… ¡Vaya, vaya! valla donde valla, hayaré bayas.
Helas aquí.

Pues aquí estamos.

Saliendo más fuerte, dejando atrás la crisis a toda velocidad.
¿Verdad presidente?