A veces hago dibujos porque sí, sin un motivo definido, salvo que me gusta o me apetece. Este es uno de esos casos.
Aritz Aduriz, el león con los colmillos mas largos del Athletic,
El Athletic de Bilbao es mi equipo de toda la vida (después del F.C. Cartagena, claro) y su actual 9, Aduriz, es un tío que me cae la mar de bien, tanto por su juego y sus goles como por su personalidad, tan profesional y tan alejado de las primadonas de los medios de comunicación.
Eran razones más que suficientes para traerlo a mi blog.
Messi es un gran jugador. Grandísimo, enorme. Bueno, no me estoy refiriendo al físico, por supuesto, porque es más bien bajito.
Quiero decir que es muy bueno, buenísimo. A ver, tampoco estoy hablando de su carácter y de que ayude a las viejecitas a cruzar las calles, porque no lo conozco personalmente ni poco ni mucho.
El título tan raro de esta entrada de mi blog -que recuerdo que es personal- tiene una explicación. Allá va.
Me gusta mucho la música del Sr. Morricone, muchísimo. Y desde hace también muchísimo.
En una ocasión, a mediados de los 70, una persona muy cercana a mí, y a la que quiero mucho, me preguntó quién era mi compositor favorito.
Cuando respondí que Ennio Morricone, estalló en carcajadas y me dijo aquello de “Ah, sí, muy conocido en su casa a la hora de comer”.
Esta persona era y es de las que si no conocen algo, creen que no existe.
Abundan estos especímenes. Mi abuela se murió sin creer que el hombre había llegado a la luna.
(Por cierto ¿es políticamente correcto decirlo así o hay que decir que el hombre y la mujer han llegado etc. etc.?
Quizás dentro de poco en los libros de historia se hagan los oportunos cambios y los primeros astronautas que llegaron a la luna fueron un hombre, una mujer y un transexual.
Además, uno o una sería negro o negra, otro u otra gay o lesbiana y el otro musulmán. Al tiempo)
Así es como se llamó y se llama a Agatha Christie, aunque bien que se le podría llamar también la Reina de los Récords. Porque mira que ha batido…
Mi admirada Agatha Christie
El libro de misterio más vendido de todos los tiempos: “Diez Negritos”. La mejor novela de misterio de toda la historia: “El asesinato de Roger Ackroyd” (según la Asociación de Escritores de Crimen). La novelista más vendida de todos los tiempos, según el Record Guinness; Y la suma total de ventas de libros solo la supera William Shakespeare y la Biblia. Yo añadiría la más leída del mundo, porque aunque se vendan más, no creo que la Biblia y Shakespeare se lean tanto, lo que ocurre es que en las estanterías decoran mucho. Y no hablemos de su obra de teatro «La Ratonera» que lleva representándose años y años a diario.
Me gustan sus dibujos, mucho, y los envidio. Los colecciono y un día me haré un libro con ellos.
Pero, sobre todo, me cae bien. A veces llevará su procesión por dentro, como todos, pero parece estar siempre de buen humor. Siempre tiene buenas palabras para con todo el mundo. Derrocha simpatía, amabilidad y excelentes chistes.
Me cae bien, muy bien. Y como a la gente a la que tengo afecto, aunque sea virtual, les voy haciendo una caricatura, aquí está la suya.
Si quieres saber más de él, su web está aquí : Tuits a trazos.
Hace tiempo que decidí incluir en mi blog únicamente caricaturas de personajes que me gustasen. Por tanto, el hecho de que Nacho Ares esté aquí ya puede dar una pista de mi opinión de él.
Aunque leo mucho, reconozco que de Nacho he leído poco. Su trayectoria la he seguido y sigo, sobre todo, por radio y televisión.
Soy seguidor de lo que ahora se llama El Misterio, como si fuese una entidad viva propia. Antes, cuando era pequeño, era simplemente “el crío ese al que le gustan las cosas raras”.
Bueno, el caso es que sigo Cuarto Milenio, Milenio 3 (q.e.p.d.), Espacio en Blanco y La Rosa de los Vientos de forma regular, lo que quiere decir de forma religiosa, en directo o ayudado por podscats, y otros programas más, ya de forma eventual.
Ni que decir tiene que Nacho Ares es uno de los que alimenta la curiosidad del crío al que le gustan las cosas raras, aunque ya no sea tan crío.
He leído muchos libros de Juan Eslava Galán, y los que me quedan. Tanto porque aún tengo algunos en casa, en lista de lectura, como porque espero y deseo que escriba muchos más.
Yo diría que incluso lo necesito, y esa necesidad viene de que, con él, me entero de lo que ocurre y lo que ocurrió.