
Costumbres

Para reír o llorar, depende


Ni diga «Aaaah», ni «treinta y tres», ni saque la lengua, ni tosa… nada de nada. Eso son cosas de la antigua normalidad.
En la nueva normalidad te diagnostican por teléfono, correo electrónico o whatsapp. A mi médico no lo conozco, el anterior se jubiló y del nuevo sólo tengo referencias por las «consultas no presenciales», forma eufemística de decir «no te toco ni con un palo».
¿Llegará algún día en que pueda, a lo Barbra Streisand, decirle en persona: «¿Qué me pasa doctor?«

¿Quién dijo que el rey de la chapuza y su ayudante no son previsores?

Hay cosas que van y vienen, estuvieron de moda, pasaron y luego vuelven, como las modas, las costumbres… y también los refranes.
«Tiempo de rojos, hambre y piojos». Yo se lo oía decir a mis padres, recordando tiempos de la guerra, ya que ellos estaban en la zona gobernada por la república. Nunca creí que volviese a ponerse de moda pero, mira, sí.
Volvió a gobernar el Frente Popular y volvieron las colas del hambre.

La memoria colectiva, siempre superior a la propia ¿no?

Cobayas gratuitas y sin tener que pagar indemnizaciones. El negocio del siglo no, de la historia. Aunque no todas son malas.

El perroflautismo era un movimiento social. Pero se convirtió en una secta destructiva.