
Hace ya tiempo que se sabe que los viejos estorbamos a mucha gente, especialmente a las élites globalistas y sus secuaces.
Unos lo dicen abiertamente. Otros hacen chistes.
Y otros aprovechan las crisis como la del COVID-19 para mandarlos al cielo.
Para reír o llorar, depende

Hace ya tiempo que se sabe que los viejos estorbamos a mucha gente, especialmente a las élites globalistas y sus secuaces.
Unos lo dicen abiertamente. Otros hacen chistes.
Y otros aprovechan las crisis como la del COVID-19 para mandarlos al cielo.

Banderita tú eres roja. Hasta ahí bien. Lo malo es cuando sigue banderita tú eres gualda.
En España la policía te para y te identifica por llevar la bandera de España. Otros se suenan los mocos con ella o la queman y es «libertad de expresión».
En cambio, en Alemania quemar una bandera de España podría costarme la cárcel.
Es un país de locos, por no decir otra cosa.
He leído en la prensa (lo cual inspira poca garantías, la verdad, pero bueno…) que según recientes encuestas el PP subiría hasta 115 escaños y pondría en peligro la mayoría del PSOE.
Shit yourself, little sparrow! ¡Que sube el PP por estar rascándose las partes blandas mientras cae la que está cayendo! Parece que hacer el Don Tancredo funciona y mucho.

Pues parece que el líder de la oposición sigue los pasos de su antecesor en el partido, el ínclito Mariano Rajoy, y marcha por la vereda abierta por él.
No me extrañaría que quitase de enmedio, como portavoz -o portavoza, que diría la cajera mayor del reino- a Cayetana Álvarez de Toledo por demasiada y eficaz actividad.
Yo veo un gran porvenir a Pablo Casado como registrador de la propiedad. En Santa Pola creo que ya hay plaza.

Mucha gente se pregunta cómo es posible que nos vayan quitando todas las libertades con la excusa del «estado de alarma», al mismo tiempo que se pregunta cómo es posible que nadie haga nada por impedirlo. Y la mejor explicación es la de la rana hervida, que también es conocida por muchos pero no por todos. Para esos que aún no lo saben, vaya la explicación.
Si intentásemos hervir una rana viva, de golpe, no lo lograríamos. En el momento que percibiera el agua hirviendo, saltaría y escaparía. Pero si se pone en agua a temperatura ambiente, y esperamos a que el animal se tranquilice, no ocurre nada. Luego se va elevando poco a poco la temperatura del agua y el animal hasta se encuentra a gusto con la situación. Cuando aumentemos la temperatura definitivamente, el animal ya no tendrá fuerzas para oponerse, se quedará en la olla y, finalmente, hervirá.
La tele ayuda mucho a que las ranas estén contentas, con su fútbol cada día, con su sálvame de luxe, con sus hermanos mayores y grandes hermanos. Y las ranas cada vez más estúpidas, menos ranas y más ovejas.
Por eso el gobierno riega las televisiones con millones de «ayuda» y publicidad institucional.
Ya empieza a oírse el agua hervir pero, tranquilos, es el agua. La sangre ya no hierve en España. Eso era antes.
Una explicación más sofisticada pero menos graciosa que la de la rana (que además es falsa, porque ni las ranas se quedarían dentro de la olla) es la doctrina del shock.


Parece ser que la paguita que el Vicepandemio Pablo Iglesias quiere implantar, y tener así unos milloncejos de de votos cautivos, va hacia adelante.
Como la palabra paguita es demasiado corta y a los progres, con su neolengua, les gustan las cosas rimbombantes, se llamará Ingreso Mínimo Vital.
Discutían dentro el gobierno socialistas y comunistas sobre si hacerla temporal, mientras dure la cosa del coronavirus chino, o dejarla ya para siempre. Los primeros se inclinaban por lo temporal y los segundos por lo permanente. Parece que ganan los segundos, como siempre que se forma un Frente Popular. Revisar la historia, si no.
De modo que, al igual que esa condena penal que tanto detestan, ese Ingreso Mínimo Vital será PERMANENTE REVISABLE, como la prisión. Es una condena cómoda, ya que sólo te obliga a trabajar un día cada cuatro años, echando un voto en una urna. Y, a cambio, una paguita.

¿Conocen ustedes el «Fraile del tiempo»? ¿No? ¡Qué envidia! Envidia porque serán ustedes muy jóvenes, no por el hecho de no conocerlo.
Seguimos con la catastrófica gestión de la crisis ocasionada por el o la Covid-19. Al parecer hay múltiples culpables o responsables de ese fiasco de gestión aunque ninguno, por supuesto, es el gobierno. Faltaría más.
Yo ando perdido y cuando escucho las declaraciones del gobierno, que es absolutamente inocente de todo, me entero de que la culpa, un día, es de la agresividad del mercado. Otro día son los recortes que hizo el PP.
Hay un auténtico sinfín: las Comunidades Autónomas, el comodín de la ultraderecha, que vale para todo, la irresponsabilidad de los ciudadanos, la presidente de Madrid Isabel Díaz Ayuso… hace un rato he escuchado al Doctor Pedro Sánchez que ha sacado un culpable nuevo: el turismo.
Para no volverme loco siguiendo al culpable del día me he fabricado el Fraile de la Culpa, o sea, un culpómetro, a imitación del Fraile del Tiempo y, de un vistazo, ya sé quién es el responsable ahora. Total, tiene la misma fiabilidad que las declaraciones del gobierno.
El Fraile del Tiempo es un curioso higrómetro (medidor de la humedad del ambiente) inventado por Don Agapito Borrás hace mucho tiempo. En este enlace pueden enterarse mejor de la historia.
Pero si no es usted muy de leer, también puede verlo en este video de Youtube.