¡Mehr Licht!

Estaba yo pensando lo caro que se ha puesto el tocino cuando… no, es broma.

No me preocupa el precio del tocino porque no como carne, pero es una frase con que empezaba uno de los monólogos del gran Miguel Gila y, a veces, lo utilizo.

Decía que estaba yo en mi coche esperando algo -siempre estamos esperando cosas- cuando un rayo de luz produjo un reflejo en el ambientador de automóvil que cuelga del espejo retrovisor.

Me recordó lo importante que es la presencia de luz, o ausencia de oscuridad, que es lo mismo. Algo que habitualmente no valoramos.

Y me acordé también del pobre Goethe, cuando, a punto de morir, pedía «Luz, más luz«, frase que se ha hecho famosa mundialmente.

En realidad no sabemos si fue así o no. Eso es lo que contó su médico, Carl Vogel. Para más inri, el galeno tampoco estuvo presente en el momento de su defunción, o sea, que también se lo contaron a él.

Sea cierto o no, es importante huir de la oscuridad, y no me refiero a la física claro, sino a la otra, a la de pensamiento. Y grito, como Goethe, ¡Licht, Mehr Licht!

Para mi desgracia, veo que los medios de manipulación se encargan de poner, cada día, más oscuridad. Para eso les pagan, claro.