
Costumbres

Para reír o llorar, depende


Ni diga «Aaaah», ni «treinta y tres», ni saque la lengua, ni tosa… nada de nada. Eso son cosas de la antigua normalidad.
En la nueva normalidad te diagnostican por teléfono, correo electrónico o whatsapp. A mi médico no lo conozco, el anterior se jubiló y del nuevo sólo tengo referencias por las «consultas no presenciales», forma eufemística de decir «no te toco ni con un palo».
¿Llegará algún día en que pueda, a lo Barbra Streisand, decirle en persona: «¿Qué me pasa doctor?«

¿Quién dijo que el rey de la chapuza y su ayudante no son previsores?

Esto fue una puesta de sol real desde mi terraza. Era más o menos así, y con los acrílicos quedó de esta manera.


Hay cosas que van y vienen, estuvieron de moda, pasaron y luego vuelven, como las modas, las costumbres… y también los refranes.
«Tiempo de rojos, hambre y piojos». Yo se lo oía decir a mis padres, recordando tiempos de la guerra, ya que ellos estaban en la zona gobernada por la república. Nunca creí que volviese a ponerse de moda pero, mira, sí.
Volvió a gobernar el Frente Popular y volvieron las colas del hambre.

Santamarta tiene tren, pero no tiene tranvía, dice la canción popular. Y como mi amigo Javier Santamarta ya tiene su tren en la radio ( «El tren de Santamarta»), creí que era buen motivo para la caricatura con acuarela que le tenía prometida.

La memoria colectiva, siempre superior a la propia ¿no?