La caja de Pandora

Abrir la caja de Pandora es algo así como abrir la caja de los truenos. Dicho en román paladino es decir o hacer algo que inicia una situación violenta, hacer público un asunto que ocasionará problemas

«Abrir la caja de Pandora»… problemas garantizados.

¿Y quién era esa Pandora? Pues la primera mujer en la mitología clásica, el equivalente a Eva en la Biblia. Y si Eva tenía su manzana, Pandora tenía su caja, o en otras versiones, su jarra.

Pandora fue un encargo de Zeus a Atenea y Hefesto, que fueron sus creadores. La historia es muy larga, como todas las de la mitología, así que nos centraremos en la caja.

Había una caja (o una jarra) que contenía todos los males del mundo, por lo que había que mantenerla cerrada. Pandora, curiosa ella, no pudo resistir la tentación de echar una miradita y cuando la abrió comenzaron a esparcirse todos los males sobre la Tierra. Cuando se vino a dar cuenta de lo que había hecho, la cerró pero ya era muy tarde y sólo se quedó encerrada la esperanza.

Quizás por eso se dice que la esperanza es lo último que se pierde. Pero el quid es… si la caja contenía todos los males y se quedó únicamente la esperanza… ¿es malo tener esperanza? Para unos es bueno mantenerla, pero para otros es malo porque hace confiarse y no actuar en busca de una solución, que quizás llegaría si no nos quedáramos inactivos «con la esperanza».

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