Ingreso mínimo vital permanente revisable

El perroflautismo estará remunerado

Parece ser que la paguita que el Vicepandemio Pablo Iglesias quiere implantar, y tener así unos milloncejos de de votos cautivos, va hacia adelante.

Como la palabra paguita es demasiado corta y a los progres, con su neolengua, les gustan las cosas rimbombantes, se llamará Ingreso Mínimo Vital.

Discutían dentro el gobierno socialistas y comunistas sobre si hacerla temporal, mientras dure la cosa del coronavirus chino, o dejarla ya para siempre. Los primeros se inclinaban por lo temporal y los segundos por lo permanente. Parece que ganan los segundos, como siempre que se forma un Frente Popular. Revisar la historia, si no.

De modo que, al igual que esa condena penal que tanto detestan, ese Ingreso Mínimo Vital será PERMANENTE REVISABLE, como la prisión. Es una condena cómoda, ya que sólo te obliga a trabajar un día cada cuatro años, echando un voto en una urna. Y, a cambio, una paguita.

El culpómetro

El fraile de la culpa

¿Conocen ustedes el «Fraile del tiempo»? ¿No? ¡Qué envidia! Envidia porque serán ustedes muy jóvenes, no por el hecho de no conocerlo.

Seguimos con la catastrófica gestión de la crisis ocasionada por el o la Covid-19. Al parecer hay múltiples culpables o responsables de ese fiasco de gestión aunque ninguno, por supuesto, es el gobierno. Faltaría más.

Yo ando perdido y cuando escucho las declaraciones del gobierno, que es absolutamente inocente de todo, me entero de que la culpa, un día, es de la agresividad del mercado. Otro día son los recortes que hizo el PP.

Hay un auténtico sinfín: las Comunidades Autónomas, el comodín de la ultraderecha, que vale para todo, la irresponsabilidad de los ciudadanos, la presidente de Madrid Isabel Díaz Ayuso… hace un rato he escuchado al Doctor Pedro Sánchez que ha sacado un culpable nuevo: el turismo.

Para no volverme loco siguiendo al culpable del día me he fabricado el Fraile de la Culpa, o sea, un culpómetro, a imitación del Fraile del Tiempo y, de un vistazo, ya sé quién es el responsable ahora. Total, tiene la misma fiabilidad que las declaraciones del gobierno.

El Fraile del Tiempo es un curioso higrómetro (medidor de la humedad del ambiente) inventado por Don Agapito Borrás hace mucho tiempo. En este enlace pueden enterarse mejor de la historia.

Pero si no es usted muy de leer, también puede verlo en este video de Youtube.

Balcones anticovid

No son balcones al uso. Parecen balcones diseñados para la plandemia.

Son como cápsulas de confinamiento invididual. No los hicieron más pequeños porque no cabía el albañil.

También pueden servir para poner en cada uno de ellos un policía. La famosa policía de los balcones, esa que se encarga de insultar y abroncar a los vecinos que no cumplen las normas lanares impuestas anticonstitucionalmente.

  • Eh, tú, súbete la mascarilla…
  • ¿Pero cuántas veces vas a sacar al perro a mear?
  • ¿No habías ido ya hoy a por el pan?
  • Asesino, que nos vas a matar a todos…

Y así.

La maldición de Tito Paco

La maldición de Tito Paco. Cuando Lord Carnarvon la palmó, después de haber patrocinado el sacar la momia de Tutankamon, pensaron que había sido una casualidad. Luego empezaron a caer como moscas diferentes personas relacionadas con aquella profanación. Porque por muy arqueológica que sea sacar a un muerto de su descanso es una profanación, amos, no me jodas.

Luego Arthur Conan Doyle, sí, el creador de Sherlock Holmes, que por aquella época era muy creyente en espíritus, ya que tuvo otros momentos en que no, dijo que era un castigo por dicha profanación y la leyenda de la maldición se expandió como un virus. Exacto, como el Covid-19.

Jugándose las maldiciones al póker.

Los que no creen en maldiciones de espíritus dijeron que era cosa de unos virus que habían dormido el sueño de los justos junto a la momia del faraón y se habían escapado de la tumba al abrirla. Hongos, bacterias, virus, algo así. Como el Covid-19.

Por cierto, que ahora dicen que es más correcto decir «la» Covid-19. Pensaba que era otra majadería de esas de la paridad y que había que nombrar a los virus unas veces en masculino y otras en femenino, como hacen ahora con los huracanes, pero no, es que la D final es de «disease» en inglés, o sea: enfermedad. Y eso es femenino. Pero el virus es masculino. Hay que ver lo que inventa la gente para complicarlo todo. Sigamos.

Cuando el Doctor Pedro Sánchez empezó a juguetear con la idea de desenterrar a Franco, le oí decir en radio a Federico Jiménez Losantos que se estuviese quieto porque podía caer sobre él la maldición de Frankocamon, como le había ocurrido al lord inglés. Federico lo dijo con palabras un poco menos amables y con mucha más gracia, como suele ser habitual en él. Al final, el gran estadista Sánchez, como es natural, no se dejó amilanar por aquella posible maldición y, alentado por su Gran Visir Iznogud, exhumó al Tito Paco.

Comenzó el gobierno socialcomunista a mandar y estaban ellos en sus cosas cuando llegó el/la Covid-19 y se puso a echarles una mano en su tarea de destrozarlo todo. Tanto les ha ayudado que está incluso, a estas fechas, maquinando en cargarse al propio gobierno.

A ver si es que las maldiciones de las momias funcionan y era el creador de Sherlock Holmes quien tenía razón. ¡Elemental, querido Frankocamon!

Después de escribir estas líneas, he visto que Los Meconios, grandes, han hecho algo parecido, en su inigualable estilo.

Tic, tac, tic, tac…

Es algo que se viene escuchando desde hace tiempo, y el tic, tac, es cada vez más fuerte. El bicho se acerca.

¿Recuerdan al cocodrilo de Peter Pan acechando al Capitán Garfio?

Hace pocos días ha vuelto a los medios de comunicación.

Casi todos extranjeros, claro. La mayoría de medios españoles están bien engrasados para callar o pasar de puntillas.

Aunque siempre hay alguna excepción, a la que ya están amenazando con cerrar o encarcelar.

Los memos y los memes

Todo el mundo, bueno, casi todo el mundo, sabe lo que es un meme. El que no lo sepa, puede consultarlo en la wikipedia, aquí.

Todo el mundo, ahora sí, sabe lo que es un memo. Y si no lo sabe, es porque él mismo lo es, en cuyo caso, da igual.

Memos alimentados de memes

Memos ha habido siempre, claro. Las ideologías también son cosa antigua. Son esas cosas que suelen acabar en -ismo, ya sean fascismo, socialismo, comunismo, feminismo, nazismo, terraplanismo, etc. Se trata de dar las ideas prefabricadas para que los memos no piensen por sí mismos y sigan las consignas que quieren los líderes.

Los memes, el cerebro de los memos.

Los memes es cosa de ahora, multiplicados exponencialmente por internet. Lo nuevo de estos tiempos es que se adoctrine a los memos a base de memes. Al ser tan cortos, tan breves, tan limitados -me estoy refiriendo a los mensajes aunque, pensándolo bien, a los receptores también- que los cerebros ya no son necesarios. Pero el órgano que no se utiliza, se atrofia, sabia que es la madre Naturaleza.