Tic, tac, tic, tac…

Es algo que se viene escuchando desde hace tiempo, y el tic, tac, es cada vez más fuerte. El bicho se acerca.

¿Recuerdan al cocodrilo de Peter Pan acechando al Capitán Garfio?

Hace pocos días ha vuelto a los medios de comunicación.

Casi todos extranjeros, claro. La mayoría de medios españoles están bien engrasados para callar o pasar de puntillas.

Aunque siempre hay alguna excepción, a la que ya están amenazando con cerrar o encarcelar.

Por fin es Frankenstein y ha dejado de ser Fronkonstin

Por fin es Frankenstein y ha dejado de ser Fronkonstin.

Ya ha pasado la campaña del «Ahora, España» y ya no hace falta disimular más. Ahora ya tiene el poder que tanto ansiaba, no necesita mentir más (en esto) y decir que no pactará nunca con los separatistas, ni con Unides Podemas o como se llamen. Ya no se hace llamar Víctor Fronkonstin, ahora ya puede decir a voz en grito que es ¡Frankenstein! y ya tiene su monstruo.

Por fin es Frankenstein
Ya no debe convencer de que se llama Fronkonstin

Por fin es Frankenstein y ha dejado de ser Fronkonstin.

Tiembla, España. El que está a las riendas, en realidad, es Igor, (o Iznogud) que ya ha conseguido ser califa en lugar del califa.

Partidos suplicantes

En el siglo XIII nacieron las órdenes mendicantes, que pedían limosna para vivir.

La nueva política era esto.

Hoy, en el siglo XXI, han nacido los partidos suplicantes, que piden desesperadamente acuerdos de gobierno para pillar sillón y vivir. Vivir bien, muy bien.

Ya veremos si lo logran. Todo hace pensar que sí.

Nos están haciendo un calvo

Calvo, portavoz oficial de la izquierda (?) actual en el gobierno y la izquierda (?) que la apoya, refleja la obsesión por ocuparse de modificar el idioma, como si el idioma fuese causa y solución a la vez de los problemas de los españoles.

Carmen Calvo, caricatura
No molesten con tonterías, por favor.

No parecen haber tenido la respuesta que esperaban de la RAE, por ahora, pero seguramente no cejarán en su empeño.  Veremos, las subvenciones y financiación ayudan a veces a convencer de los mayores despropósitos.

A los que nos preocupan la sanidad, la educación, las pensiones… nos da la impresión de que nos están haciendo un Calvo.

 

 

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