Un gobierno de chiste

El saben aquel que diu… que era un niño que siempre estaba triste y le dicen a sus padres «su hijo siempre está triste ¿no?» Y ellos responden, «sí, ¡y mira que le pegamos para que se ría».

Ese chiste del gran humorista Eugenio representa muy bien a este gobierno que padecemos actualmente lo españoles.

Anda reclamando, no se sabe si con la boca grande o pequeña, un gran pacto para luchar contra el coronavirus, pide lealtad a la oposición, unidad de acción… pero al mismo tiempo insulta un día así y otro también a los partidos de la oposición. Tanto el presidente como la mayoría de sus miembros, especialmente los comunistas.

Buscando los «nuevos pactos de la Moncloa». ¿En serio?

Lo dicho, un gobierno de chiste.

La peste y el COVID-19

Hemos tenido muy mala suerte en España. Parece que somos el antiguo Egipto y nos llegan las plagas bíblicas.

Teníamos la peste roja, o peste comunista, o como se le quiera llamar, empezando a arrasar el país o, mejor, la nación, que les jode más. Y, como las desgracias nunca vienen solas, nos llegó también el virus chino.

No teníamos bastante con la peste roja y nos vino el virus chino

Éramos pocos y parió Wuhan.

Preparando la «desescalada»

Preparando la «desescalada». Esa palabreja, desescalada, no existe. pero los progres son muy de cambiar el lenguaje. Si han leído «1984» de George Orwell, recordarán la neolengua que se inventan. Y si no lo han leído, ya están tardando.

Bueno, el caso es que a dejarnos salir a la calle no lo iban a llamar liberación, ni excarcelación, ni libertamiento, rescate, y mucho menos manumisión. De una parte porque algunas no se ajustan, ni de lejos, a la realidad, y de otra parte, y mucho más importante, porque ya existen. Tenía que ser algo nuevo, algo que enmarañe más el lenguaje y terminemos por no saber nadie de qué hablamos.

El matrimonio hialurónico preparando la desescalada
El matrimonio Ceaucescu, soñando con dar paseos.

Las hijas e hijos de Juan Simón

¿Era Juan Simón? ¿era Don Simón? eso me suena a vino, pero no recuerdo bien, tengo que volver a escuchar con detenimiento a Antonio Molina, pero sé que era de un enterrador y que había muchos más en aquel pueblo. No sé, me parece que me estoy liando.

Las hijas e hijos de Juan Simón. Soy enterrador y vengo de enterrar un mogollón.
El enterraor

Lo que sí recuerdo es que iba de un tipo que tenía previsto enterrar a una persona o dos y acaba enterrando a miles.

El tenía, como dice la canción, una pala y un azadón, pero lo que siempre andaba buscando era un pico… ¡un pico!

Día internacional de la Arpía

Las Arpías (o Harpías, pero me gusta más sin hache) eran inicialmente mujeres hermosas

En la mitología griega, las Harpías o Arpías (en griego antiguo Ἇρπυια Hárpyia, ‘que vuela y saquea’) eran inicialmente seres con apariencia de hermosas mujeres aladas, cuyo cometido principal era hacer cumplir el castigo impuesto por Zeus a Fineo: valiéndose de su capacidad de volar, robaban continuamente la comida de aquel antes de que pudiera tomarla. Esto las llevó a pelear contra los Argonautas.

En tradiciones posteriores fueron transformadas en genios maléficos con cuerpo de ave de rapiña, horrendo rostro de mujer, orejas de oso y afiladas garras, que llevaban consigo tempestades, pestes e infortunio. Esta es la forma que acabó por imponerse y que ha perdurado hasta la actualidad.

Cuántas eran las Arpías

Las Harpías eran hijas de Electra y Taumante, y hermanas de Iris y de ArceHesíodo las describe en su Teogonía como criaturas de «adorables cabellos», lo cual entronca con su aspecto originariamente bello.

Su mito definitorio está ligado a Fineorey de Tracia que tenía el don de la profecíaZeus, furioso con él por haber revelado sin consentimiento secretos de los dioses del Olimpo, le castigó confinándolo en una isla con un festín del que no podía comer nada, pues las Harpías siempre robaban la comida de sus manos justo antes de que pudiera tomarla. Este castigo se prolongó hasta la llegada de Jasón y los Argonautas, que enviaron tras las Harpías a los héroes alados Calais y Zetes, los Boréadas. Estos lograron espantarlas, pero no las mataron a petición de Iris, quien prometió que Fineo no volvería a ser molestado. Agradecido por su ayuda, Fineo contó a los Argonautas cómo superar las Simplégades para poder continuar su periplo.

Ampliaciones al mito

A la versión básica de este mito se le fueron añadiendo nuevos detalles con el discurrir del tiempo: las Harpías ya no robaban la comida sino que la ensuciaban con sus excrementos, corrompiéndola. Pronto empezaron a ser vistas como difusoras de suciedad y enfermedad, adquiriendo así su más célebre apariencia monstruosa.

Bajo esta nueva forma fueron también impartidoras de castigo, raptando a la gente y torturándola de camino al Tártaro en un difuso solapamiento con las Erinias. Eran despiadadas, crueles y violentas, y vivían en las islas Estrófades. Se las consideraba personificaciones de la naturaleza destructiva del viento.

Según Hesíodo, las Harpías eran en principio dos: Aelo (‘viento tempestuoso’, a veces llamada Nicótoe) y Ocípete (‘vuelo rápido’). Posteriormente los romanos añadieron a Celeno (‘la oscura’), la más malvada de todas. Homero nombra en la Ilíada a otra llamada Podarge (‘pies veloces’), madre de Janto y Balio (caballos de Aquiles) tras unirse con el viento Céfiro. También se hace a las Harpías madres de Flógeo y Hárpago, caballos de los Dioscuros (Cástor y Pólux).

Eneas se topó con las Harpías cuando atracó en las Estrófades camino de Italia, robando aquellas repetidamente el banquete que los troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los troyanos huyeron asustados.

¡Rayos, mil rayos!

¡Rayos! ¡Rayos! ¡Mil rayos!

Esa es una expresión que me acompaña desde pequeño, cuando empecé a leer a «Mortadelo y Filemón«. Una exclamación típica en ellos y que siempre me ha hecho gracia. Al igual que «¡Por el Gran Batracio Verde!», que decía Goliath, el compañero de El Capitán Trueno. Y tantas otras.

Hace unos días llovió con ganas. Y hubo rayos. No sé si mil, yo creo que menos. Pero me acordé de Mortadelo y Filemón cuando tomé la fotografía.

Elvira Roca, la bestia negra de la leyenda negra

Elvira Roca, la bestia negra de la leyenda negra

Doña Elvira, o María Elvira, ha publicado un nuevo libro. ¡Qué atrevimiento! No tuvo bastante con Imperiofobia y Leyenda Negra, no. No se quedó satisfecha con dejar con las vergüenzas al aire a los badulaques, acachifollados, aburrecamellos y ablandabrevas, propios y ajenos, que han manipulado nuestra historia, que ahora ha sacado otro.

Bestia negra de las élites lechuzas y afrancesadas
Elvira Roca, dando caña.

Este nuevo libro, Fracasología: España y sus élites. De los afrancesados a nuestros días ha sido Premio Espasa 2019 y ha dado un nuevo repaso a los lechuzos, pero esta vez sólo los propios y a los que han ocupado Y OCUPAN lugares de privilegio, desde la llegado de los Borbones hasta ahora.

Seguir leyendo «Elvira Roca, la bestia negra de la leyenda negra»