¿Eres un idiota?

Aclaración importante. Por una vez, este texto no es mío. Desconozco el autor. Además me llegó en italiano y he tenido que traducirlo sin ser yo un experto en ello, espero no haber cometido demasiados errores.

Pero me pareció tan interesante que decidí incorporarlo al blog. Si a alguien le da que pensar, como me dio a mí en su momento, me doy por satisfecho.


Umberto Eco, pocos meses antes de su muerte, nos dejó frente a una breve pero importante lección: «las redes sociales dan derecho a hablar a legiones de imbéciles».

Eco argumentó que aquellas personas cuyas opiniones antes estaban relegadas al ámbito de los bares, ahora se colocan al mismo nivel que las personas educadas gracias a las redes sociales.

Dijo que en la era de la «posverdad» «Internet promueve al idiota del pueblo como poseedor de la verdad». La estructura social de Internet, según Eco, favorece la proliferación de engaños (y eso es lo que pasa).

Pero, ¿cómo se distinguen los idiotas y charlatanes de las personas educadas, expertas en el sector y capaces de analizar y criticar correctamente la información?

Digamos que, si perteneces a la segunda categoría, probablemente no necesites los consejos de este artículo. Aunque, a decir verdad, incluso ser un tonto no te ayudará mucho… ¡pero puedes descubrir si eres un tonto!

¿Lees únicamente los textos que aportan más confirmación a tus tesis?

¿Nunca pruebas tus creencias? ¿Incluso los más profundos? Porque si no lo haces y te quedas anclado en lo que ya sabes, tu deseo de “buscar información” consiste únicamente en tranquilizarte pensando desde el principio que ya tienes razón. Así que el tuyo no es indagar, sino escuchar lo que quieres escuchar.

Políticamente hablando, si perteneces a esta categoría de personas y te consideras de izquierda le das más crédito a periódicos como La Repubblica o l’Unità; si te consideras de derecha nunca intentarás leer «El Capital» de Marx, si votas el Movimiento 5 Estrellas sientes una cierta reverencia por Travaglio e il Fatto Quotidiano.

Digamos también que aquellos que estudian marketing para vender productos pobres a una masa de tontos, agradecen a Dios todos los días por la existencia de personas como tú. Precisamente porque cuando venden un producto, dicen lo que quieres escuchar.

Para cualquier dato que te interese, ya sea una noticia o un ensayo sobre vacunas, ¿lees o escuchas los argumentos de quienes no piensan como tú?

Si no intentas entender el punto de vista de los demás, si comentas impulsivamente en las publicaciones de Facebook que afirman que otros tienen una «microcefalia», son «respetables», «racistas» o los clasificas en categorías para denigrarlos, entonces es muy probable que formes parte de las filas de los idiotas.

Cuando encuentras noticias que corroboran tus creencias …

… sí, todos hemos experimentado ese cosquilleo, ese deseo compulsivo de compartir el enlace y decir “¡¿ves ?! ¡Te lo dije! «. Luego, haciendo un análisis crítico, descubres que el título del enlace no coincide exactamente con su contenido, o peor aún, descubres que la noticia es un engaño.

Si eres una de estas personas tranquilas, no eres una luminaria, no eres un genio, eres una persona con la educación suficiente para saber leer entre líneas y entender que no es necesario compartir el enlace.

Si lo has compartido… probablemente seas un idiota. Y tal vez ni siquiera te hayas molestado en leer todo el contenido (lo que no te justifica, pero te vuelve doblemente imbécil).

Si te corrigen …

¿Eres un idiota?
Si te lanzas a por tu interlocutor … quizás no seas idiota, pero sí un gran idiota.

Me pasa (incluso a mí mismo) encontrar en los comentarios a los posts, contenido interesante y diametralmente opuesto a tus pensamientos, también expuestos con cordialidad y cortesía.

Si crees que tienen el mérito de una reflexión y te agradecen, eres de los que nunca se conforman con conocer, sino que amplían su pensamiento.

Por el contrario, si le muestras al mundo lo susceptible que eres y te lanzas hacia tu interlocutor … quizás no seas idiota, pero sí un gran idiota.

Si obtienes muchos «Me gusta…»

Por lo general, en el mundo de Internet, la mayoría es sinónimo de justicia.

Nada más falso se ha extendido tan fácilmente. Si obtienes tantos «me gusta» y te sientes tan satisfecho porque el jurado popular ha confirmado tu veredicto, baja la cresta. Ciertamente eres un idiota.

Si en su época, Alessandro Volta hubiera mostrado el funcionamiento de su batería eléctrica en un post, el comentario más votado hubiera sido: “¡Bravo! Has estudiado durante muchos años para crear algo que no sirve «.

(PD. El mismo razonamiento se aplica a las páginas y publicaciones más compartidas)

¿Llegaste hasta aquí?

Si en al menos uno de estos puntos te reconoces en las filas de los que harían mejor en guardar silencio, tenlo en cuenta para el futuro. Pero si has llegado a leer hasta aquí, creo que no eres uno de los idiotas.

Aquellos, ya después del segundo punto, dejaron de leer.

No caigas en sus redes

Si hablamos de «sus» redes habrá un «alguien» que es el dueño de esas redes ¿verdad?.

Ese alguien son «ellos». Tienen tantos nombres, unos ficticios, otros reales, otros mitad y mitad, que resulta difícil señalarlos con el dedo. Ya se ocupan ellos de eso.

Puedes llamarlos Amos del Mundo, Illuminati, Poderosos, Oligarcas, Élites, Plutócratas, Foro de Davos, Foro Económico Mundial, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, ONU, OMS, Rockefeller, Rotschild, Soros… ¡Dios, son tantos!

Y, al final, resula que son cuatro gatos, porque son siempre los mismos. Ese 1% que aspira a dominar o domina ya, al 99% restante, que somos los demás.

No caigas en sus redes
No caigas en sus redes

Ese 99% se divide en dos grandes grupos: los despiertos y los dormidos, aunque cada uno de ambos se subdivide en otros muchos. Me referiré en esta ocasión solamente a uno de ellos, y el más numeroso: los adoctrinados.

Adoctrinados desde hace generaciones en la escuela, en el cine, el teatro, la prensa y, muy especialmente, la televisión. Esas televisiones todopoderosas hasta anteayer y que recibían y reciben inmensas cantidades de dinero público para que digan lo que ellos quieren, o como ellos quieren y callen lo que ellos quieren.

He dicho hasta anteayer porque hoy ya no son tan poderosas. Pierden credibilidad y audiencia a chorro. Algunas están endeudadas. ¿Y eso por qué? Por las redes sociales. Cada vez hay más gente, y sobre todo las nuevas generaciones, que se informan a través de las redes.

Eso ha hecho que ellos intervengan también en las redes, sobre todo en las más populares y numerosas. No pueden consentir que la población se entere de los que ellos no quieren. Y se han inventado lo de los verificadores independientes, unas empresas también pagadas por ellos, con unos lacayos supuestamente independientes que se encargan de decir lo que es verdad y lo que es bulo.

Da igual que los hayan cazado a esos verificadores en multitud de ocasiones y se haya demostrado que mienten más que hablan. Da lo mismo que hayan quedado al descubierto sus conexiones con ellos. Mientras la audiencia no se entere, no pasa nada.

Están presentes en las redes mayoritarias: Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, y tan pronto dices algo que no les gusta te ponen un sello de «FAKE» o sale un mensaje que dice algo así como «verificadores independientes han comprobado que la información total o parcial que has publicado es falsa, bla, bla». Cierran cuentas de usuario, castigan por tiempo determinado a no acceder, borran videos, etc. Ya hablé de la Inquisición Globalista en otro post.

Pero tienen un problema. No pueden estar en todas las redes. Hay algunas que no admiten su funcionamiento censor y se permite la libertad de expresión. ¿Significa eso que en esas otras redes todo es verdad? ¡Claro que no! Hay que separar el trigo de la paja y contrastar mucho la información pero, al menos, tienes oportunidad de hacerlo.

Están además los trolls, gente dedicada en «enmierdar» la información, con perdón por el palabro. Recomiendo este artículo que explica bien como funciona, y aunque algunos siempre hablan de las granjas de trolls rusas, lo cierto es que hay en todos los bandos.

Y luego están los bots o robots, cuentas falsas donde no hay una persona real detrás, que se dedican (de forma programada) a decir, dar likes o retuitear lo que convenga al que paga. Hay aplicaciones capaces de detectar las cuentas falsas. Hace poco leí que la «verificadora» jefe de una conocida empresa AntiTrolas tenía casi un millón de seguidores falsos. ¿Quién verifica al verificador?

Hace años (aproximadamente cinco) que dejé de ver televisión, y empecé a enterarme de lo que pasaba. Parece una contradicción, pero no lo es. Si quieres saber lo que pasa, apaga la tele. Ya he cerrado mis cuentas de Facebook, Instagram. Solamente utilizo, con filtros activados, Twitter y Youtube.

¿Y ya está? Pues no. Suelo estar bien informado. Hay muchas otras redes y, como he dicho antes, sin censura. Las hay parecidas a Twitter, sin censura, por ahora:

Parler

Gab

Gettr

También hay otras similares Youtube pero, repito, sin censura

Rumble

Odysee

Youmaker

Twitch

Algo así como Facebook, pero más sencillo.

VK

MeWe

Para los amantes de la fotografía están

Tumblr

Pinterest

Flickr

Wisaw (en la que no hay ni que registrarse, pero mucho mejor para el móvil)

Hay otra similar a Youtube, pero solo para audio

Spreaker

Y, por supuesto, los canales de

Telegram una de los mejores medios de recibir información sin censura. Aunque tienes que revisar lo que recibes y no tragarlo todo. Es una jungla y se puede encontrar de todo. DE TODO. Lo mejor y lo peor.

No me he olvidado de una famosa aplicación muy extendida y popular a la hora de hacer videos: la famosa Tik Tok. No la recomiendo, salvo que quieras que todo lo que haces, dices y hasta piensas, llegue inmediatamente a las garras del Partido Comunista Chino, que es su creador. Y expresamente para eso.

He visto a gente que desprecia cualquier información «porque es de internet» y sólo se cree lo que sale por la tele. Habrían de recordar que en todas las dictaduras, de derechas, de izquierdas, y «democráticas» como la actual, la información siempre se ha repartido en octavillas, impresas en multicopistas o fotocopias, pegadas en los árboles y a escondidas, huyendo de los «grises», la KGB, la NKVD o la Gestapo. Mientras que en las radio y las televisiones del régimen salía basura.

Ahora hay que huir de los verificadores, los trolls y los bots. Y abrir los ojos.

Día internacional de la Arpía

Las Arpías (o Harpías, pero me gusta más sin hache) eran inicialmente mujeres hermosas

En la mitología griega, las Harpías o Arpías (en griego antiguo Ἇρπυια Hárpyia, ‘que vuela y saquea’) eran inicialmente seres con apariencia de hermosas mujeres aladas, cuyo cometido principal era hacer cumplir el castigo impuesto por Zeus a Fineo: valiéndose de su capacidad de volar, robaban continuamente la comida de aquel antes de que pudiera tomarla. Esto las llevó a pelear contra los Argonautas.

En tradiciones posteriores fueron transformadas en genios maléficos con cuerpo de ave de rapiña, horrendo rostro de mujer, orejas de oso y afiladas garras, que llevaban consigo tempestades, pestes e infortunio. Esta es la forma que acabó por imponerse y que ha perdurado hasta la actualidad.

Cuántas eran las Arpías

Las Harpías eran hijas de Electra y Taumante, y hermanas de Iris y de ArceHesíodo las describe en su Teogonía como criaturas de «adorables cabellos», lo cual entronca con su aspecto originariamente bello.

Su mito definitorio está ligado a Fineorey de Tracia que tenía el don de la profecíaZeus, furioso con él por haber revelado sin consentimiento secretos de los dioses del Olimpo, le castigó confinándolo en una isla con un festín del que no podía comer nada, pues las Harpías siempre robaban la comida de sus manos justo antes de que pudiera tomarla. Este castigo se prolongó hasta la llegada de Jasón y los Argonautas, que enviaron tras las Harpías a los héroes alados Calais y Zetes, los Boréadas. Estos lograron espantarlas, pero no las mataron a petición de Iris, quien prometió que Fineo no volvería a ser molestado. Agradecido por su ayuda, Fineo contó a los Argonautas cómo superar las Simplégades para poder continuar su periplo.

Ampliaciones al mito

A la versión básica de este mito se le fueron añadiendo nuevos detalles con el discurrir del tiempo: las Harpías ya no robaban la comida sino que la ensuciaban con sus excrementos, corrompiéndola. Pronto empezaron a ser vistas como difusoras de suciedad y enfermedad, adquiriendo así su más célebre apariencia monstruosa.

Bajo esta nueva forma fueron también impartidoras de castigo, raptando a la gente y torturándola de camino al Tártaro en un difuso solapamiento con las Erinias. Eran despiadadas, crueles y violentas, y vivían en las islas Estrófades. Se las consideraba personificaciones de la naturaleza destructiva del viento.

Según Hesíodo, las Harpías eran en principio dos: Aelo (‘viento tempestuoso’, a veces llamada Nicótoe) y Ocípete (‘vuelo rápido’). Posteriormente los romanos añadieron a Celeno (‘la oscura’), la más malvada de todas. Homero nombra en la Ilíada a otra llamada Podarge (‘pies veloces’), madre de Janto y Balio (caballos de Aquiles) tras unirse con el viento Céfiro. También se hace a las Harpías madres de Flógeo y Hárpago, caballos de los Dioscuros (Cástor y Pólux).

Eneas se topó con las Harpías cuando atracó en las Estrófades camino de Italia, robando aquellas repetidamente el banquete que los troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los troyanos huyeron asustados.

He cambiado mucho porque soy el mismo.

Hace mucho que no escribo aquí, pero no ha sido por desinterés. Es que he estado muy ocupado, transformándome, pero soy el mismo.

Hay gente que se pregunta cosas, y una de las cuestiones más comunes es eso de “¿qué habría pasado si…?”.

Yo también lo hago y me pregunto por mi futuro de entonces, que es mi presente de hoy, si no hubiese tenido problemas cardíacos y dos intervenciones en mi cafetera, que todavía funciona aunque con algunas deficiencias.

Asimismo me pregunto cómo se habría desarrollado mi vida si no hubiese muerto mi perro Lanzarote a una edad tan temprana y de forma tan imprevista.

Y otra cosa que me viene a la mente buscando respuesta, sin encontrarla, es cuales serían mis ideas, mi postura, si los independentistas catalanes no hubiesen dado el golpe de estado.

Porque esas tres cosas principales, aunque alguna más hay aunque de manera más circunstancial, han estado relacionadas entre sí y han cambiado mi forma de ser, mi actitud, mi forma de ver el mundo.

Aunque sigo siendo el mismo, claro, y con los mismos valores esenciales que tenía antes.

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Fray Jorge de Burgos va ganando

Fray Jorge de Burgos va ganando. Hace unos años escribí en mi anterior blog una entrada sobre los ofendidos que no es que abundaban, sino inundaban, España. (Yo, como no soy de la neoizquierda hispanófoba, todavía digo España y no «este país»).

Por cierto, la expresión utilizada anteriormente, la leí por primera vez en el libro de la «Dedicatorias» de José Luis Coll, y se me quedó grabada. Decía «Al gilipollas, que no es que abunde, es que inunda«.

A aquella entrada, la llamé «Ofendiditos«, término que ahora empiezo a ver y oír en los medios con cierta frecuencia.

Mira que si fui yo el que creó tendencia con la palabreja y no lo sé… En fin, me importa un huevo -de gallina, claro, no se me ofendan, aunque, bueno, si se ofenden, me importa otro-, sigamos.

Pues eso, que los ofendiditos, que son casi equivalentes a los gilipollas, nos están inundando, nos van a ahogar en ese inmenso tsunami.

Un tsunami de hipocresía, fanatismo, ignorancia, falacia, mentira, impostura, felonía, fariseísmo y un etcétera no muy largo ya, porque se me van agotando los sinónimos.

Fray Jorge de Burgos
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¿Jarreará por ser Martes y 13?

A mi mausoleo de palabras fenecidas traigo hoy JARREAR, o sea, llover mucho.

Hoy es Martes 13, ese día que dicen los supersticiosos que acarrea mala suerte. ¿Lloverá mucho por ser ese día supuestamente nefasto?

Ojalá jarreara, eso me alegraría mucho.

Por una parte, me gusta mucho la lluvia y, por otra, en esta tierra mía, el agua siempre es escasa y, por tanto, siempre es bienvenida.

No sé si llover a cántaros tendrá relación con jarrear (¿cántaro – jarra?). En cualquier caso, me apena que desaparezca.

Otra palabra RIP: «Engorrarse»

Traigo hoy a mi particular camposanto otra palabra que ya no se encuentra en ninguna conversación: ENGORRARSE.

De esta no queda en vigor ninguna de sus dos acepciones: ni quedarse colgado de un gancho ni entrar algo en la carne, como una espina o púa, y que cueste mucho sacarla.

Un ejemplo salvaje de engorrarse serían los anzuelos o las banderillas de los toros.

Sin embargo, nos queda el consuelo que dos hijas o nietas, han sobrevivido: engorro y engorroso, como sinónimo de algo complicado y de lo que cuesta desembarazarse.

Engorrarse tiene palabras hermanas ya fenecidas, como buche o jarrear, de este mismo blog.

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