No caigas en sus redes

Si hablamos de «sus» redes habrá un «alguien» que es el dueño de esas redes ¿verdad?.

Ese alguien son «ellos». Tienen tantos nombres, unos ficticios, otros reales, otros mitad y mitad, que resulta difícil señalarlos con el dedo. Ya se ocupan ellos de eso.

Puedes llamarlos Amos del Mundo, Illuminati, Poderosos, Oligarcas, Élites, Plutócratas, Foro de Davos, Foro Económico Mundial, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, ONU, OMS, Rockefeller, Rotschild, Soros… ¡Dios, son tantos!

Y, al final, resula que son cuatro gatos, porque son siempre los mismos. Ese 1% que aspira a dominar o domina ya, al 99% restante, que somos los demás.

No caigas en sus redes
No caigas en sus redes

Ese 99% se divide en dos grandes grupos: los despiertos y los dormidos, aunque cada uno de ambos se subdivide en otros muchos. Me referiré en esta ocasión solamente a uno de ellos, y el más numeroso: los adoctrinados.

Adoctrinados desde hace generaciones en la escuela, en el cine, el teatro, la prensa y, muy especialmente, la televisión. Esas televisiones todopoderosas hasta anteayer y que recibían y reciben inmensas cantidades de dinero público para que digan lo que ellos quieren, o como ellos quieren y callen lo que ellos quieren.

He dicho hasta anteayer porque hoy ya no son tan poderosas. Pierden credibilidad y audiencia a chorro. Algunas están endeudadas. ¿Y eso por qué? Por las redes sociales. Cada vez hay más gente, y sobre todo las nuevas generaciones, que se informan a través de las redes.

Eso ha hecho que ellos intervengan también en las redes, sobre todo en las más populares y numerosas. No pueden consentir que la población se entere de los que ellos no quieren. Y se han inventado lo de los verificadores independientes, unas empresas también pagadas por ellos, con unos lacayos supuestamente independientes que se encargan de decir lo que es verdad y lo que es bulo.

Da igual que los hayan cazado a esos verificadores en multitud de ocasiones y se haya demostrado que mienten más que hablan. Da lo mismo que hayan quedado al descubierto sus conexiones con ellos. Mientras la audiencia no se entere, no pasa nada.

Están presentes en las redes mayoritarias: Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, y tan pronto dices algo que no les gusta te ponen un sello de «FAKE» o sale un mensaje que dice algo así como «verificadores independientes han comprobado que la información total o parcial que has publicado es falsa, bla, bla». Cierran cuentas de usuario, castigan por tiempo determinado a no acceder, borran videos, etc. Ya hablé de la Inquisición Globalista en otro post.

Pero tienen un problema. No pueden estar en todas las redes. Hay algunas que no admiten su funcionamiento censor y se permite la libertad de expresión. ¿Significa eso que en esas otras redes todo es verdad? ¡Claro que no! Hay que separar el trigo de la paja y contrastar mucho la información pero, al menos, tienes oportunidad de hacerlo.

Están además los trolls, gente dedicada en «enmierdar» la información, con perdón por el palabro. Recomiendo este artículo que explica bien como funciona, y aunque algunos siempre hablan de las granjas de trolls rusas, lo cierto es que hay en todos los bandos.

Y luego están los bots o robots, cuentas falsas donde no hay una persona real detrás, que se dedican (de forma programada) a decir, dar likes o retuitear lo que convenga al que paga. Hay aplicaciones capaces de detectar las cuentas falsas. Hace poco leí que la «verificadora» jefe de una conocida empresa AntiTrolas tenía casi un millón de seguidores falsos. ¿Quién verifica al verificador?

Hace años (aproximadamente cinco) que dejé de ver televisión, y empecé a enterarme de lo que pasaba. Parece una contradicción, pero no lo es. Si quieres saber lo que pasa, apaga la tele. Ya he cerrado mis cuentas de Facebook, Instagram. Solamente utilizo, con filtros activados, Twitter y Youtube.

¿Y ya está? Pues no. Suelo estar bien informado. Hay muchas otras redes y, como he dicho antes, sin censura. Las hay parecidas a Twitter, sin censura, por ahora:

Parler

Gab

Gettr

También hay otras similares Youtube pero, repito, sin censura

Rumble

Odysee

Youmaker

Twitch

Algo así como Facebook, pero más sencillo.

VK

MeWe

Para los amantes de la fotografía están

Tumblr

Pinterest

Flickr

Wisaw (en la que no hay ni que registrarse, pero mucho mejor para el móvil)

Hay otra similar a Youtube, pero solo para audio

Spreaker

Y, por supuesto, los canales de

Telegram una de los mejores medios de recibir información sin censura. Aunque tienes que revisar lo que recibes y no tragarlo todo. Es una jungla y se puede encontrar de todo. DE TODO. Lo mejor y lo peor.

No me he olvidado de una famosa aplicación muy extendida y popular a la hora de hacer videos: la famosa Tik Tok. No la recomiendo, salvo que quieras que todo lo que haces, dices y hasta piensas, llegue inmediatamente a las garras del Partido Comunista Chino, que es su creador. Y expresamente para eso.

He visto a gente que desprecia cualquier información «porque es de internet» y sólo se cree lo que sale por la tele. Habrían de recordar que en todas las dictaduras, de derechas, de izquierdas, y «democráticas» como la actual, la información siempre se ha repartido en octavillas, impresas en multicopistas o fotocopias, pegadas en los árboles y a escondidas, huyendo de los «grises», la KGB, la NKVD o la Gestapo. Mientras que en las radio y las televisiones del régimen salía basura.

Ahora hay que huir de los verificadores, los trolls y los bots. Y abrir los ojos.

El Quijote, de etiqueta

¡Qué pena, Don Miguel, qué pena!
¡Qué pena, Don Miguel, qué pena!

Antes, y cuando digo antes me refiero a ANTES, por ejemplo la Edad Media, llamada también con acierto, la Edad Oscura, apenas nadie sabía leer y escribir, cosa que quedaba circunscrito casi en exclusiva a los monasterios, y allí, con sumo esfuerzo se iban copiando, e ilustrando a veces, a mano, los pocos libros que en el mundo había.

Con Gutemberg la cosa cambió y la imprenta hizo posible que los escritos se difundieran con más facilidad y así fue evolucionando hasta llegar al día de hoy en que cualquiera puede mostrar al mundo sus paridas, por burras que sean.

Ya no es necesario ser PlatónKant, o García Márquez para que lo que escribes lo lean otros en tus antípodas un segundo después.

Seguir leyendo «El Quijote, de etiqueta»

Cuando no había Twitter

Cuando no había Twitter, pero hace mucho, mucho, mucho, lo que era digno de admiración era lo que llamaban ser «un hombre del Renacimiento». O sea, dedicarse y dominar, todas (o muchas) materias a la vez.

Ahora, eso ha cambiado y se dice que es la fórmula más segura para el fracaso. La civilización duplica sus conocimientos cada pocos años y es tal el volumen que resulta imposible abarcarlos. Ahora triunfa la especialización. El éxito le puede llegar al médico que sabe absolutamente todo de la segunda uña del pie izquierdo, aunque no tenga ni idea del resto del cuerpo. Hay que especializarse en algo.

¡Pues no!

Y mira, va a ser que no. Mis intereses han sido en mi vida múltiples y variados. He estudiado y practicado mil cosas diferentes y no me arrepiento en absoluto. Esta web en la que estás leyendo, está condenada al fracaso, porque toca todos los palos que me gustan, y pueden ser fotografía, dibujo, historia, astronomía, astrología (sí, astrología), humor, costumbrismo, y cualquier cosa que me pase por la cabeza. ¿Y a quién le puede interesar todas esas cosas a la vez? Pues a mí. O a algún doble que tenga por ahí, al cual me gustaría mucho conocer.

Pero tengo la suerte de que la hago porque me gusta, porque aprendo, porque me divierte y me relaja. La hago para evadirme de otras cosas que sí que necesito hacer para comer y para vivir. Esto es solamente un divertimento, no tengo jefe y no tengo que dar cuentas a nadie. ¡Qué felicidad!

En mis cuentas de Twitter o Facebook me ocurre igual, me ocupo de muchos asuntos diferentes, y lo hago cuando puedo, cuando me apetece. Hoy puedo estar hablando de perros, una de mis aficiones, mañana puedo estar indignándome con los chorizos y corruptos, y al otro estar diciendo tonterías supuestamente humorísticas porque, eso sí, el humor que no me falte. Es una constante en mis aficiones. Sea escrito, hablado, dibujado, cinematografiado,… quiero reírme. De mí y del mundo.

Antes lo hacía, entre otras vías, por la radio. Y alternaba escribir guiones de humor para la Cadena SER con realizar programas serios sobre yoga, sobre curiosidades del habla, sobre OVNIS (aunque eso fue antes de la SER, en RNE, cuando se llamaba Radiocadena, y antes de eso Radio Juventud.

Anticuaudio

Volviendo al humor, lo que hago ahora a veces en Twitter, antes lo hacía en radio. Y por casualidad he encontrado una cinta con muchos guiones del año 1982, nada menos, cuando el mundial de fútbol que se celebró en España y Naranjito, aquella mascota horrorosa que hoy se ve hasta con ternura. He recuperado dos o tres de aquellos cortos programas y los he colgado aquí. Muchas cosas ya no se entienden porque han quedado fuera de contexto con el paso de los años, lo que fue actualidad hoy es pasado y olvido. Pero todavía queda algo. Desempolvando viejas cosas…