Abuelita Pepsi

Se llamaba Isabel, era mi abuela paterna. Hace mucho que murió y, aunque la foto se la tomé yo, su recuerdo se va deshaciendo como jirones de niebla y se va perdiendo entre brumas.

La abuela de la Pepsi

Pese a que los recuerdos se disipan, hay detalles puntuales que se aferran con fuerza y no se van. Recuerdo que hablaba con los locutores de la tele.

Y que a veces tenía «el ruido», al parecer algo que la trastornaba porque le sonaba el oído (¿sería un acúfeno?) y entonces había que dejarla sola, sentada a oscuras en su habitación.

También recuerdo que tenía que comer y cenar a su hora exacta. Si se retrasaba un poco por algún motivo, le sentaba mal.

La solución que tenía mi tía Carmen, que era con quien vivía, era sencilla: cambiaba la hora en el reloj y, entonces, ya no había problemas con la digestión.

Heredé de ella la afición por la cola. Por las bebidas de cola, quiero decir, no por el pegamento ni por los rabos de los perros u otros animalillos.

Tanto para ella como a mí, las digestiones eran (son) mejores con cola. Pero mi abuela era muy «pija» y tenía que ser PepsiCola, otras marcas le iban mal.

Yo soy más basto y me valen todos los refrescos de cola. Incluso las marcas blancas. La raza degenera.

Somos hijos de Caín

Pues sí, ya se sabe.

En realidad se sabe desde hace mucho, yo se lo oí en su día a Félix Rodríguez de la Fuente.

Hubo antepasados nuestros que eran vegetarianos y otros que eran carnívoros, y los segundos exterminaron a los primeros.

Nosotros descendemos, mal que nos pese a algunos, de los segundos. Somos descendientes de los que le dieron matarile al bueno de Abel.

Somos hijos de Caín. Y se nota, vaya que si se nota.

canibales-blog

Este post contiene conservantes y colorantes

Aunque seas Rompetechos verás el rótulo «SIN COLORANTES NI CONSERVANTES» que llevan algunos productos alimenticios.

Y lo verás bien porque lo suelen poner en letras grandes, fluorescentes, y acabarán por ponerlo con luces de neón intermitentes. Como lo de «natural», «ecológico», etc. etc.

Sin embargo, si quieres saber LO QUE SÍ llevan necesitarás una lupa o un microscopio. Y lo ponen a regañadientes porque les obliga la ley, cuando les obliga.

Conservantes y colorantes. No es por fastidiar. Es que alguien tiene que decirlo.
Aditivos perjudiciales

Además, no sueles enterarte de mucho más que una lista de letras y números. Si quieres saber algo más, aquí tienes una información un poco más detallada. Porque este post contiene conservantes y colorantes.

1. Grasas trans, (grasas hidrogenadas) este tipo de grasa hidrogenada es propia de los dulces, los alimentos rebozados y los congelados. Afecta principalmente a nuestras arterias provocando enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer en el peor de los casos.

2. Aromas artificiales, existen más de 100 tipos de aromas químicos que se usan para potenciar los sabores de las comidas prefabricadas. El consumo de éstos puede derivar en alergias, y en trastornos del comportamiento.

3. Glutamato monosódico, E-621 presente en casi todas las comidas embolsadas que son saladas, como patatas fritas de bolsa. Es un realzador del sabor, hace que la comida esté más sabrosa y es adictivo y su consumo puede derivar serias complicaciones, palpitaciones del corazón, dolor de cabeza, más ganas de comer,.. Y a largo plazo compilaciones más serias.

4. Aspartamo, E-451  es uno de los edulcorantes artificiales más utilizado y afecta a largo plazo al sistema nervioso. Su consumo puede desembocar en episodios de jaquecas, pérdidas de memoria, vértigos.

5. Glisofato, pesticida con el que se rocían la soja y el maíz transgénico (aquellos que se utilizan para alimentación humana y sobre todo animal). Asociado a trastornos reproductivos, neurológicos, cáncer, autismo, altera el intestino, interfiere con la detoxificación hepática,..

6. Conservante E-319, el rey de las comidas procesadas. Diferentes conservantes tienen distintos efectos negativos sobre nuestra salud, e-319 puede causar náuseas y vómitos (BQH)

7. Conservante e-321 (BHT)  y e-320(BHA) pueden causar problemas hepáticos, además de posibles cánceres.

8. Nitrito de sodio, es otra clase de conservante que se utiliza en los embutidos principalmente. Es un tóxico que a largo plazo puede ser cancerígeno.

9. Antiespumantes, es una sustancia química que se añade a algunos de los alimentos procesados como los palitos de cangrejo. Hay estudios que lo relacionan con tumores estomacales, además pueden causar daños en el ADN.

10. Emulsionantes, por un lado el polisorbato E-471,

11. Otro emulsionante la carragenina E-407,  son los principales emulsionantes se utilizan en los preparados en polvo, como el chocolate y la leche de niños, queso y helados. Se sabe que permanece en el cuerpo durante muchos años  e incrementan la permeabilidad intestinal.

Pitágoras – Ipse dixit

Pitágoras de Samos 571-497 aJC. 

No es mucho lo que se conoce de él, aunque sí de su obra. Participó en una edición de los Juegos Olímpicos y ganó una palma de oro en lucha (no sería de oro en aquellos tiempos, claro; se sobrentiende que quedó primero). 

Fundó escuelas de sabiduría, fue perseguido y huyó a Crotona, donde permaneció el resto de su vida.

Su influencia política fue grande y llegó a dominar, también con las armas, amplias zonas, junto con sus discípulos.

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En todo triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.

El ingreso en sus escuelas era difícil y existen muchas anécdotas sobre ello.

Durante los dos primeros períodos de noviciado (3 y 5 años respetivamente) el candidato no tenía derecho a recibir explicaciones.

A cada una de sus preguntas, la respuesta que obtenía de los discípulos más avanzados era siempre la misma: “Ipse dixit” (Él lo dice).

Ese Él era Pitágoras, por supuesto. Al cabo de 8 años el aspirante a discípulo pasaba a ser tal discípulo y podía hablar con el Maestro.

Aunque su actividad fue fecunda en muchos ámbitos su fama, al menos entre los estudiantes, es por su archiconocido teorema. Bueno, se supone que archiconocido porque con las LOES, LOGSES, LOMCES, etc. etc. no sé, no sé.

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