Montiño. El que asó la manteca.

Quizás cuando alguien dice “eso no se le ocurre ni al que asó la manteca”, para expresar el colmo de las ideas absurdas o poco prácticas, está pensando en un personaje ficticio o imaginario.

Pues no te creas. Existió, y asó la manteca. Y dejó por escrito el modo de hacerlo en un recetario. Con un par.

Un Arguiñano del siglo XV

El recetario se titulaba “Arte de cocina, pastelería, vizcochería y conservería” y data de 1616.

El cocinero era Francisco Martínez Montiño y, entre otras cosas, ideó una especie de postre que se componía en gran parte de manteca asada.

Aquel Arguiñano del siglo XV dejó bien detallado el modo de asar la manteca y elaborar aquella delicatesen.

Había que coger manteca de vaca y espetarla de un extremo a otro con un asador de palo. No podía ser metálico ya que, con el calor, la manteca se derretiría por el interior que estaba en contacto con el espetón y se saldría.

Por la misma razón, el palo no debía ser cilíndrico, sino cuadrado. Montiño pensaba en todo.

Francisco Martínez Montiño. Cocinero de manteca.
Francisco Martínez Montiño. Cocinero de manteca.
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¡El Chef vive!

Se acaba el verano. Vuelta al cole, vuelta de los anuncios de coleccionables, vuelta de tertulias insoportables en las teles, y vuelta de los chefs: másteres chefs, tops chefs, chefs sobre ruedas, chefs en barco, chefs por el mundo, chefs infantiles… si Ernesto Guevara aquel asesino insigne, resucitara, se dedicaría a la cocina y harían un programa revolucionario: ¡El Chef vive!

Chicote-panes-y-peces
Chefs hasta en la sopa. Bueno, ahí si estarían bien.

No tengo nada contra algunos de esos programas, salvo quizás el exceso e inundación que hay de ellos. Incluso he visto y veo alguno de ellos, en ocasiones porque me interesa aprender qué es la masa filo y otras veces porque, si no hay ninguna película que me guste y tras zapear por todas las TDTs intentando esquivar la basura, es lo menos malo que he encontrado.

Gracias a esos momentos en que descanso los ojos esforzados en los libros y los relajo en la caja tonta (¿se dice todavía así, ahora que son pantallas planas y no parecen cajas?) he aprendido a hacer milhojas y arroz con chorizo.

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