La luz del final

Dicen que cuando uno muere, dicen, se ve en un túnel, dicen, y que al final de ese embudo, dicen, se encuentra uno con sus seres queridos, dicen, o con tus mascotas, dicen, o hasta con tu futbolista favorito, dicen.

Plaza en el pueblo de Maro

Yo no estaba muerto, estaba en un pueblecito precioso de Andalucía, y al final de aquel corredor en un parque, había una luz más fuerte que donde yo me encontraba.

Y en esa luz había un señor, sentado y tomando el sol.

No sé quién era, ni se me ocurrió preguntárselo; si llega a ser un pariente mío fallecido me da un yuyu.

Y tampoco era Cristiano Ronaldo, seguro.

¿Quién anda ahí?

En mi baño hay un grifo muy suspicaz y timorato, que se asusta con nada.

Sólo con oír un pequeño ruido por la zona del bidé o la bañera, por ejemplo, ya se pone en guardia y se queda al acecho, temiendo ver aparecer qué se yo qué.

Claro que también podría ser que yo tenga mucha imaginación y se trate solo de una pareidolia de esas que tanto le gustan a Íker Jiménez  y estoy percibiendo como una cara lo que solamente son reflejos y sombras. Vaya usted a saber.

Basurero a tiempo parcial

El Ayuntamiento de Cartagena pone mucho empeño -y me parece bien- en multar a los dueños que dejan en la vía pública la caca de sus perros.

El Ayuntamiento no pone ningún empeño -y me parece fatal- en recoger la basura ni en poner papeleras donde vivo, Tentegorra.

No es lo mismo recaudar que gastar, claro. El caso es que mi perro Arquímedes, que tiene conciencia ciudadana, además de no dejar casas por ahí, se trae a casa toda la basura que le permiten sus pequeñitas fauces para que la recicle yo.

Él sí se merece ser el concejal del gremio, y no otros. Como se presente en las próximas elecciones municipales, lo voto.

Aquí han fumao

Tengo un amigo que siempre que se encuentra ante algo evidente, en lugar de argüir que es una perogrullada, dice «eso es como cuando llega la policía a un sitio donde hay colillas y dice: aquí han fumao».

Aquí han fumao

El asunto no es que sea especialmente gracioso. La gracia está en que siempre lo repita. Como ya lo conocemos, estamos esperando que diga, de un momento a otro «aquí han fumao». ¡Chupito!

Me acordé de él cuando vi el panorama. Pero lo que pensé es que allí habían estado unos guarros que habían vaciado los ceniceros del coche. No hacía falta ser Sherlock Holmes para verlo.

Javier Santamarta, el héroe

Descubrí a Javier Santamarta hace poco. Fue en unas jornadas sobre la Leyenda Negra en las que era moderador.

Por su sentido del humor me cayó bien de entrada. Luego empecé a seguirle en redes sociales y leerle más. Y, sobre todo, le leí en su libro «Siempre tuvimos héroes«. Se convirtió entonces en uno de mis héroes, junto al Capitán Trueno, el Jabato, el Guerrero del Antifaz, el Inspector Dan, etc…

Cinco héroes
Seguir leyendo «Javier Santamarta, el héroe»

¡Pobre Iznogud!

Los que ya sean mayores, como yo, y le gustasen los tebeos; o a los muy especializados en cómics, como se dice ahora, recordarán al Gran Visir Iznogud.

La pandilla la formaban tres personajes. El principal era el Infame Iznogud, Gran Visir (que estaba obsesionado por «ser califa en lugar del califa»), el citado Califa Haroun el Pussah (jefazo, cuyo trono deseaba el innoble Iznogud) y Dilá Lará, el fiel siervo del Gran Visir.

Caricatura Pablo Iglesias, Alberto Garzón y Pedro Sánchez
Iznogud Iglesias, Dilá Lará Garzón y Haroun El Sánchez

Aquella serie de historietas francesas, que transcurría en Bagdad, en la época más gloriosa del islam, se inició en 1962, con guión de Renné Goscinny -el mismo que de Astérix- y dibujos de Jean Tabary.

Si no estoy equivocado, se publicó hasta el fallecimiento de Tabary en 2011, aunque el guionista original, Goscinny había muerto ya en 1977.

Seguir leyendo «¡Pobre Iznogud!»

Malasia no, lo anterior

No he estado en Malasia, ni en su selva, ni en ninguna. He oído decir que es de las más frondosas e intrincadas del mundo, o al menos lo era, antes de que empezara la devastación que están haciendo con el puto aceite de palma.

Río Segura, Archena, Región de Murcia

Pero no era del aceite de palma ni de los orangutanes de lo que iba la entrada de este blog, sino de la vegetación. Y resulta que la foto no la tomé en Malasia, ni en Birmania, ni en la Amazonia… no.

Estuve pasando unos días con mi mujer en el balneario de Archena, y este era el río Segura a su paso por allí, en la Región de Murcia. Aunque no lo parezca.