Bienvenida, Palmera Suaretti

Al principio, en casa, dibujaba yo solo, por afición; luego dibujó mi hijo y lo convirtió en su profesión.

Y mi hija, al margen de su estudios y trabajos llevaba sus aficiones por el camino de la cocina principalmente.

Parece que quiere integrarse ahora en el grupo de los del lápiz y está haciendo sus incursiones.

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¡Bienvenida al club @PalmeraSuaretti!

Su primer dibujo al pastel: su gato Tomás.
Su primer dibujo al pastel: su gato Tomás.

Antología del Pedo

Antología del pedo.

“Uno se cree 
que las mató 
el tiempo y la ausencia. 
Pero su tren 
vendió boleto 
de ida y vuelta. 

Son aquellas pequeñas cosas, 
que nos dejó un tiempo de rosas 
en un rincón, 
en un papel 
o en un cajón. 

Como un ladrón 
te acechan detrás de la puerta. 
Te tienen tan 
a su merced 
como hojas muertas 
que el viento arrastra allá o aquí, 

que te sonríen tristes y 
nos hacen que 
lloremos cuando 
nadie nos ve.…”

Eso dice el maestro Serrat en una de sus magistrales canciones. Y eso me acaba de ocurrir a mí.

Estaba ordenando el trastero y me he encontrado una fotocopia de un breve folleto artesanal, escrito a máquina, porque entonces no había ordenadores, que cayó en mis manos cuando entré a trabajar en mi empresa hace ya muchos años, demasiados.

No lo había visto desde entonces, ni me había acordado de él. Nunca lo he oído ni visto en ninguna otra parte. Desconozco su autor. Pero me ha hecho sonreír igual que entonces me hizo. Es la “Antología del Pedo”

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Un regalo de Iker Jiménez

Que Iker Jiménez es una persona educada ya lo he dicho en otra parte de este mismo blog.

Un regalo del amigo Íker Jiménez

Que lo sigo desde hace una eternidad, también. Así como el que me cae muy bien. Por eso le hice una caricatura y se la envié.

Y él, correspondiendo a ese detalle, tuvo otro conmigo y me envió este libro dedicado.

Gracias Iker.

Nacho se ha ido a buscar a Arturo

Nacho se ha ido a buscar a Arturo

Primero, el 5 de Febrero de 2012, y de repente, sin darnos tiempo a prepararnos, se fue Arturo, el rey, el líder . Luego, nueve meses después, en Septiembre del mismo año, y también rápido, se marchó Nacho a buscarlo.

Pequeño de tamaño pero gigante de valor. No era el líder porque no quería, le dejaba ese engorro a Arturo, que pensara el otro, que marcara el rumbo el jefe. Pero si había que defender algo ¡Ay, amigo…! Ahí estaba Nacho, dando un paso al frente. No había rottweiler, doberman o mastín que le tosiera. En cuestión testicular era talla XXXL.

Chiquito pero matón

No tenía juguetes porque nunca le interesó ni supo jugar. Tampoco tenía el pecado de la gula. Comida, poca, casi a la fuerza. Bueno, mejor dicho, comida poca… de la suya. Sin embargo era feliz en un cumpleaños rodeado de chuches: pajitas, patatas fritas, gusanitos… o comida de gatos, eso también. Ah, y le gustaban mucho los gatitos cachorros. Cuando crecían y se hacían adultos ya era otra cantar.

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Arturo, el corgi galés que nunca supo (ni quiso) dar la pata

Era un Corgi Galés de Pembroke. Nunca supo dar la pata.

En realidad ni supo ni quiso, le molestaba mucho que se las tocaran y era casi el único motivo por el que enseñaba los dientes, aunque había algún otro; también se los enseñaba a las moscas pegajosas de verano que le molestaban, en su creencia ingenua de que así las asustaría y le dejarían tranquilo.

Era inteligente, muy inteligente, el más inteligente de los que he tenido y tengo. Y era tierno y cariñoso.

El corgi visigodo
Arturo, el corgi galés

Tenía un corazón muy grande, capaz de querer a todos los miembros de la familia, cercana o lejana, a los vecinos.

Especialmente a los niños, a los que buscaba para que le acariciaran.

Quería a los que venían por casa con una mínima regularidad, fuesen el peluquero, el frutero, la limpiadora o quien fuese.

Se encargaba de mostrarle su cariño todas las veces que viniera.

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Se parecen a sus dueños

Dicen que los perros se parecen a sus dueños y estoy de acuerdo con ello.

A mí me gusta mucho contemplar el sol al salir y al ponerse, y le huyo cuando está en lo más alto.

Cuando estaba contemplando los últimos minutos de sol, hace unos días, me di cuenta de que tenía un compañero de espectáculo, silencioso y quieto, absorto como yo en la misma escena.

Lanzarote

Era mi perro, Lanzarote.

Aprovechando que tenía a mano el teléfono móvil, y moviéndome con mucho sigilo, conseguí recogerlo en ese instante de unión con el Universo…

Lanzarote, que se parecía a su dueño, ya está en el cielo de los perros.
Lanzarote y la puesta de sol.

Aunque vaya usted a saber si, tan serio como estaba, en realidad lo que estaba pensando era en lo caro que se ha puesto el tocino, como decía Miguel Gila.

Dicen que se parecen a sus dueños. Lanzarote se parecía a mí, salvo en que él era muy valiente y yo no.

¡Vaya valla!

¡Vaya valla! Ahora recuerdo una frase que mi profesor, Don Maxi, nos decía cuando hacíamos dictado, para cazarnos en las faltas de ortografía.

Era “¡Vaya, vaya, con la valla que saltó mi caballo bayo allá por Valladolid!. Me cazaba pocas veces, pero alguna había.

La ha recordado ahora al venir también a mi mente la valla que regalé a mi mujer allá por 2011.

Estaba colocada en el Barrio de la Concepción, cerca del Estadio Cartagonova, y fue un simple gesto para recordarle, tanto pública como privadamente, mis sentimientos por ella.

Entonces llevábamos juntos 38 años. Pero el marcador sigue contando…

Bajando el puente Cartagonova estaba esta valla.
En el Barrio de la Concepción
Esta valla es un regalo por San Valentín
Mari, te quiero

Cuando trabajé en publicidad, hice o diseñé muchas vallas. Tenía lógica hacer una a la mujer que quiero.

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