El regalo de Poinsett

Ahora se le conoce generalmente como Poinsettia, aunque en mi tierra, Cartagena, siempre se le había llamado Flor de Pascua. Y en otros sitios se le conoce como Flor de Navidad. Todo es correcto y, sobre todo, Euphorbia Pulcherrima, que es su denominación científica.

Como me gusta mucho la Navidad (lo he dicho cien veces en otras tantas entradas de mis blogs, soy muy pesado, lo sé), tengo un par de poinsettias que viven conmigo todo el año.

Y parece que estas plantas, venidas de América, y que los aztecas utilizaban para hacer ofrendas a sus dioses -supongo que como sucedáneo, cuando no tuvieran un corazón palpitante que arrancar del pecho a sus víctimas, que era lo que de verdad les chiflaba- llevasen toda la vida con nosotros y que siempre hubiesen unidas a la Navidad. Pues no.

Mi otra Poinsettia

Resulta que un señor estadounidense, llamado Joel Roberts Poinsett, botánico y otras cosas, estaba enamorado de esta planta (a la que dio nombre, como habrán adivinado los perspicaces internautas)  y tomó la costumbre de regalarla a sus amistades por Navidad.

Esta simpática costumbre de aquel caballero tuvo éxito, se fue extendiendo y mire usted a dónde ha llegado, que hoy no se puede entender la Navidad sin la presencia de esta planta de flores rojas, aunque las hay también de otros colores (rosas, blancas y amarillas).

Mi Poinsettia recibiendo la luz del día de Navidad.

Feliz Navidad

A mi, hasta hace poco, me gustaba escri ir y mandar tarjetas navideñas. Ya desde pequeño.

Era un ritual ir a buscar las de Ferrándiz, las preferidas mías (y de tanta gente), pero que no fueran caras, porque no había perras. Habían de ser pequeñitas.

Luego estaba la espera, a ver cuándo llegaba el cartero, y qué traía. Porque si me gustaba enviarlas, también me hacía ilusión recibirlas.

Fueron pasando los años y yo escribía más, pero recibía menos. Me gustaba tanto eso de las tarjetas navideñas que llegué a devolverle el cumplido a las grandes empresas que me felicitaban a mí.

Soy gilipollas

Y sí, ya sé que soy gilipollas, pero no por lo que piensas, astuto lector. Ya sé que a las empresas le importamos un comino. También que no hay una persona detrás. Por supuesto que sé que soy un simple registro más en una base de datos automatizada.

Está claro que no hay NADIE detrás de la tarjeta que recibo. Simplemente son estrategias de mercado y no tienen nada que ver con el famoso «espíritu navideño». Soy gilipollas, pero no porque ignore todo eso.

Soy gilipollas porque creía en la magia y pensaba que mi tarjeta, la que yo enviaba, quizás le llegaba a alguien, ahora sí, a una persona de carne y hueso. Quizás una secretaria de dirección, o un encargado del correo, qué se yo. Y le alegraba el día. Ya digo, gilipollas.

Y dejando a un lado a las grandes empresas, luego estaban los particulares: familia, amigos, conocidos, etc. Esos también fueron dejando de escribir tarjetas. «Es que yo prefiero llamar por teléfono» decían. Sí, y ahorrarte el trabajo de comprar una tarjeta, escribirla, ponerle un sello y llevarla al buzón.

Pero yo, gilipollas inpertérrito, seguía escribiendo y enviando tarjetas navideñas. Aunque no me respondieran.

Llega el whatsapp

Y luego llegó el puto whatsapp, esa aplicación supuestamente gratuita, que la gente utiliza para todo. Para saludarse, para dar el pésame, para felicitar una boda, para enviar fotos del bebé, los planos de la casa, y alguno habrá intentado calentarse la leche del desayuno desplazando al microondas, pero aún no tiene potencia suficiente.

El whatsapp, esa aplicación con la que Mark Zuckerberg trafica con nuestros datos, nos espía y sabe de nosotros más que nosotros mismo.

Y empezaron los memes, esos dibujitos o animaciones simpáticos, que se utilizan para todo. Hay un meme ¡qué digo uno, cientos! para cada ocasión y cada circunstancia. Tienen un éxito indescriptible, arrasan. Evitan pensar, redactar y escribir. Ya no hace falta saber ortografía, y caligrafía ni te cuento. Incluso hay memes con sus faltas de ortografía y todo, son completísimos.

Los memes se han impuesto para sustituir a todo, incluidas las felicitaciones navideñas. Y su efecto atractivo es tal que hay gente que, cuando le llega alguno especialmente exitoso, para atribuirse un éxito que no es suyo, ya que se limita al botón «reenviar», busca entre sus contactos gente a la que lleva meses o años sin hablar ni relacionarse para poder enviárselo.

2021, fin de las tarjetas navideñas

Yo, este año de 2021, porque soy más viejo y más cascarrabias, o porque estoy más decepcionado, o porque Neptuno está a punto de salir de Piscis, vayas usted a saber, ¡por fin! he decidido no escribir tarjetas navideñas.

Tengo alguna en blanco, preparada para responder a alguien, si es que de motu proprio decide felicitarme. La educación y cortesía no las puedo perder, eso es otra cosa distinta.

Pero a los que sí que voy a responder, por whatsapp, claro, es a esos que en estas fechas, sólo en estas fechas, se acuerdan de mí para enviarme el meme de moda. Y además lo voy a hacer con otro meme, por supuesto, pero hecho por mí, no que me lo den prefabricado. Y lo iré cambiando cada año. El de la Navidad de 2021 es este. Y ya he empezado a utilizarlo.

Feliz Navidad, cabrones
Mi meme navideño 2021

Por cierto, a todo aquel que lea esto… ¡Feliz Navidad!

Una curiosidad

¿Se ha dado cuenta alguien de que whatsapp mucha gente lo escribe con mayúscula pero Dios lo escribe con minúscula? Será que las religiones están cambiando.

Mensaje de Navidad de Monseñor Viganò

Ya en ocasiones anteriores me he hecho eco de las declaraciones del arzobispo Carlo María Viganò. Aunque no soy especialmente religioso, me merece el respeto de ser la única alta autoridad católica que se ha enfrentado al papa anticristo y habla claro de la pesadilla que estamos viviendo.

Como esto na saldrá en ninguna televisión, ningún periódico oficialista, y ninguna red social censurada y comprada por la élite; aunque sea en mi modesto blog, En esta ocasión recojo su mensaje de Navidad, con las cosas que se han ido sabiendo en estos últimos meses y su mensaje de esperanza. Dice así:

«VEN, SABIDURÍA, que ordena los acontecimientos terrenales; ven y enseña el camino de la prudencia y la gloria. Estas son las palabras tomadas de un antiguo himno de Adviento, que se remonta al siglo VIII.

En ellos el alma cristiana invoca la venida de Nuestro Señor Jesucristo, la Sabiduría del Padre, para que muestre cómo cruzar ileso este valle de lágrimas – la via prudentiæ – y alcanzar la bienaventuranza eterna en el cielo – la via gloriæ.

Me dirijo a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas, que durante estos dos años de locura médica han resistido valientemente al chantaje de una autoridad civil en todas partes esclavizada por el poder globalista, en la traición de la ley natural y de Dios, y en la violación de las leyes de los Estados.

Mensaje de Navidad
Monseñor Carlo María Viganò

Un golpe planetario intenta hacer posible el Gran Reinicio con el que establecer la odiosa tiranía del Nuevo Orden Mundial.

Sometimiento de los niños

Me dirijo ante todo a vosotros, madres y padres de familia, que en estas horas de resurgimiento de las absurdas represiones de las libertades fundamentales se encuentran teniendo que pagar con segregación y discriminación por su decisión de no someter a sus hijos a la denominada vacunación.

Su frágil equilibrio psicofísico ya se ha visto cruelmente comprometido por meses de lecciones remotas, la imposición de mascarillas y los martillazos de los maestros.

La autorización del suero genético para niños, que hoy se presenta como indispensable y seguro para contener un virus que no representa una amenaza para ellos y que en cambio pone en riesgo irreversible su sistema inmunológico y su propia salud, es la última decisión vergonzosa de personas corrompidas de alma y descarriadas de mente, por las que se puede sacrificar la vida inocente de un niño en el altar del sanitario Moloch.

Sed orgullosos defensores de vuestros niños, de quienes sois responsables ante Dios tanto de su salud física como de la salvación de sus almas.

Ponedlos bajo el manto protector de la Virgen santísima, consagrándolos a Aquella que, con San José, consiguió sustraer a la furia de Herodes “la vida amenazada del niño pequeño Jesús”, huyendo a Egipto.

No olvidéis, queridos padres, que el Señor mira con amor a los niños con un amor especial, y no dejará de asegurarles a ellos y a vosotros Su santa protección.

Represión y censura

A vosotros empleados y trabajadores, que están suspendidos del trabajo y privados de pago por no querer ceder al chantaje de la vacuna; a vosotros artesanos y comerciantes, restauradores y pequeños empresarios a quienes el Estado ha impuesto cierres injustificados que no han tenido otro propósito que el de empobrecerlos; a vosotros militares y policías obligados a elegir entre la obediencia jerárquica y el juramento de lealtad a la Constitución; a vosotros médicos y paramédicos, expulsados ​​de hospitales, clínicas y residencias de ancianos por no dejarles inocular el suero genético, les digo: ¡Resistan!

Aquellos que quisieran obligarte a poner en riesgo tu salud con la extorsión temen tu determinación y saben que puede ser un consuelo y un ejemplo para tus compañeros y amigos.

¡Resistan!

¡Resistan! porque tienen el derecho sagrado de rechazar un tratamiento médico que ha resultado ineficaz, nocivo e incluso letal, que constituya una terapia genética y que no tenga como objetivo garantizarnos salud y protección, sino esclavizarnos, enfermarnos crónicamente o exterminarnos.

¡Resistan! porque no es cediendo al chantaje que conquistaréis las libertades que os han sido arrebatadas. ¡Resistan! porque como hijos de Dios sabéis que tenéis de vuestro lado al Señor del Tiempo y de la Historia, y no a un acólito de corruptos al servicio del Maligno.

A vosotros, los ancianos y los enfermos, obligados a permanecer en residencias de ancianos o en hospitales; a vosotros segregados de sus familias y de los seres queridos, tratados como marginados por médicos y enfermeras, les digo: ¡no se desanimen por su soledad, no cedan a la desesperación y la desesperación! Tenéis la oportunidad de hacer un buen uso de vuestros sufrimientos, ofreciéndolos al Señor en unión con Sus tribulaciones en la Cruz, para la remisión de los pecados, en reparación de las ofensas contra Dios, en sufragio de las almas del Purgatorio.

¡Orad!

¡Orad! Orad a la Santísima Virgen para que te ayude y os proteja. Recita el Santo Rosario, pidiendo a Nuestra Señora que salve a nuestra querida Italia y al mundo entero de este infernal azote. Orad a los santos para que sean amigos vuestros y estén cerca de vosotros en las horas de silencio y abandono.

Orad a los Ángeles para que guarden a los demás enfermos, para que puedan recibir los sacramentos y tengan la gracia de confesarse y tener una muerte santa, con el consuelo de un sacerdote.

Ofreced vuestros sufrimientos, angustias, lágrimas a Nuestro Señor, y Él os corresponderá con Su paz y santo abandono a Su voluntad. Y no os olvidéis de guardaros en gracia de Dios, porque no os es dado saber ni el día ni la hora.

La pesadilla distópica

A todos vosotros, listos para combatir la buena batalla por la Verdad y por el fin de esta pesadilla distópica; a vosotros que enfrentan las burlas y los insultos de quienes los consideran socialmente peligrosos solo porque no se rinden a la experimentación masiva, les digo: ¡ánimo, no cedan ahora mismo!

Esta farsa criminal, hecha de mentiras y engaños, no durará mucho, porque solo la Verdad nos libera. Vuestra batalla por la Verdad, si se libra para la gloria de Dios, derrotará la oscuridad del fraude, revelará las malas intenciones de la élite, disipará a los corruptos y a los traidores.

Y no os dejéis seducir por quienes, ante la inminencia del derrumbe de este castillo de falsedades criminales, intentarán convenceros de que es inútil combatir, inútil luchar.

Os dicen que vosotros estan unos miles, que representan una minoría, que vendrán a “rastrearlos” puerta a puerta, que son desertores.

Sin embargo, mirando a las personas que hacen fila fuera de las farmacias, o las vacantes en empresas, escuelas, oficinas públicas y hospitales para comprender que vosotros sois, que nosotros somos, muchos más de los que les gustaría que creyéramos.

Y aunque fuéramos pocos, nuestra fuerza no está en los números, sino en haber tomado la decisión correcta y en querer defenderla con valentía.

El crimen, denunciado

Cuando este crimen será denunciado y condenado, la Historia os agradecerá para vuestra constancia y vuestra fidelidad al Bien.

No agradecerá a quienes os han segregado y discriminado, llamándoos infectores. No agradecerá a quienes lo chantajearon y lo privaron del trabajo y la paga legítima.

No agradecerá a nadie que os haya engañado diciendo que es seguro un suero experimental ineficaz, peligroso e incluso letal.

No agradecerá a quienes se han aprovechado de la confianza depositada en él por gente sencilla, que se verá traicionada y afectada en su salud. Sean capaces de resistir, con la mirada puesta en Dios, a quien llamamos “Padre Nuestro” precisamente porque nos ama y protege como un Padre amoroso y nunca nos abandona.

Y si estas pruebas os parecen dolorosas e insostenibles, tenéis que pensar que representan una anticipación de ese mundo infernal del Nuevo Orden Mundial, del cual Jesucristo y todo signo de la fe católica deben ser desterrados.

¡Regresa a Dios! Entiende que la paz, la armonía, la prosperidad no se obtienen rompiendo los mandamientos de Dios, ni blasfemando Su nombre, legitimando el pecado y celebrando el vicio.

La verdadera paz, que es estabilidad del orden y espejo de la justicia divina, se obtiene sólo donde reina Cristo Rey, donde las leyes se ajustan al Bien, donde toda disciplina y arte se orienta a la mayor gloria de Dios.

Celebrar la Navidad

Queridos hermanos y hermanas, os exhorto a todos a celebrar esta Santa Navidad en su verdadera dimensión espiritual.

Deja que el Niño Rey nazca en tu corazón, y comienza con una buena Confesión y una Comunión hecha con devoción. Piense en el alma y el Señor se encargará del resto. Dirija sus pensamientos a la Sagrada Familia, expulsada de la posada y obligada a buscar refugio en una cueva.

Que su bendita pobreza, su aparente segregación, sea un consuelo para todos vosotros. En el alejamiento de la sociedad, en el ostracismo impuesto a los más débiles y necesitados, la magnificencia de Dios no deja de brillar con fuerza, con los coros de los Ángeles sobre el pesebre, los sencillos dones de los pastores, la adoración de los magos.

Pongámonos todos en un rincón de esa cueva, contemplando qué amor infinito movió a encarnarse a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, naciendo en medio de sufrimientos y preparándose desde la cuna para el Sacrificio redentor.

A todos ustedes, mis más sinceros deseos de una Santa Navidad. Una Navidad que será verdaderamente santa, si la sabes celebrar estando cerca del Niño Jesús.

Una Navidad que no será en soledad y angustia, sino en la bendita compañía de la Sagrada Familia y en la alegría del nacimiento del Salvador del mundo. Con todo mi corazón os bendigo.»

Vacunas VIP

Vacunas VIP. ¿Hay realmente vacunas VIP, o sea, con placebo o solución salina, en lugar de la terapia génica experimental real?

Parece que sí. Al menos así lo afirman algunos sanitarios que han sido inmediatamente callados.

Si hay miles de efectos secundarios adversos: ictus, trombos, infartos, etc., que han sido llamados popularmente como «repentinitis«, seguro que los líderes de este genocidio mundial no están dispuestos a inocularse ellos mismos el veneno.

Vacunas VIP con placebo.
¿Otra repentinitis?

Los medios oficialistas lo ocultan

Esos miles de efectos adversos son publicados por el VAERS o EUDRAvigilance, organismos oficiales, el primero de EEUU y el segundo de la Unión Europea. Pero, a pesar de que se reportan muchos menos casos de los reales, tampoco tienen eco en los medios de comunicación comprados.

Los VIP dan «ejemplo»

Incluso algunos son tan ridículos como el primer ministro belga, «pillado» cuando le inoculan falsamente ¡con la funda protectora de la aguja puesta!

El pinchazo de un VIP. Al parecer no les quedaba placebo.

Justo acabando de escribir este post, acabo de ver esto en un canal de Telegram.

Lluvia de millones

Lluvia de millones. De todo. De dólares, de efectos adversos por las inoculaciones, de muertos…

Hace poco, sólo la aparición de la ficticia variante Ómicron, hizo que algunas empresas multiplicasen sus beneficios. 51.000 millones, 18.000 millones… así, sin despeinarse.

Sólo por las vacunas que HARÁN en un futuro para combatir a una variante de ese bichito que ni siquiera tienen aislado todavía.

Lluvia de millones
Lluvia de millones

Bernie, escandalizado por la lluvia de millones

Para que alguien como Bernie Sanders diga que es algo indecente, ya tiene que serlo, ya.

Lo que va de ayer a mañana

Lo que va de ayer a mañana. Ayer se le decía a los niños que comían poco o mal que vendría el hombre malo y se los llevaría.

Mañana también se les dirá pero un poco distinto. Por ejemplo, el hombre malo ya tiene nombre: Bill Gates.

El niño de mañana

Lo que el niño tendrá que hacer no es comerse un plato de espinacas o una buena fruta, sino un chuletón de carne artificial, que para eso el bueno de Gates ya ha invertido mucho dinero.

O comerse unos gusanitos, que también es algo que le gusta mucho a las entidades globalistas, como solución para imponer a los demás.

Lo que va de ayer a mañana
Ayer y mañana

Y las vacunas, claro

Y lo que hará como castigo no será llevárselo, sino vacunarlo. Una y mil veces. De hecho, eso ya lo han empezado el día 5 de este mes.

Aunque sobre esto, hay quienes no están de acuerdo. Entre ellos, el propio creador de las vacunas ARN, Robert Malone.